Automoción con José Manuel Garaña

Martes, 25 julio 2017 | Redacción CEU

<Estoy seguro de que en los próximos diez años viviremos una tercera revolución que cambiará 180 grados el perfil del sector>

El Profesor de Gestión y Organización de Empresas en la Universidad San Pablo CEU y Director del Máster en Dirección de Empresas de Automoción del Institute for Advanced Management, José Manuel Garaña, contesta hoy a nuestras preguntas sobre el mundo del automóvil. Entre su dilatado currículum, encontramos que fue Director de Marketing en Subaru España y Director de Comunicación en Chrysler-Jeep Iberia. Cuenta con un conocimiento profundo acerca del negocio del motor y muchos años de experiencia. Hablamos con él para echar un vistazo al presente y pronosticar cómo se presenta el futuro de la automoción.

 

La automoción es una de las industrias que más ha crecido en España tras la crisis, ¿seguirá esta tendencia al alza? ¿Cuál es la salud actual del sector?

La industria de automoción representa el 10% del producto interior bruto y el 19% de la actividad exportadora de nuestro país. En el año 2016, España fue el octavo fabricante mundial de automóviles con casi tres millones de vehículos fabricados, consolidándose como una referencia internacional del sector. Sin duda, junto al sector turismo y el agroalimentario, el sector de la automoción es capital en la actividad económica e industrial española. La compra de coches seguirá al alza ya que las cifras estimadas para este año son de casi 1.200.000 unidades con crecimientos por encima del 5%. En definitiva, el sector está en pleno esplendor con una proyección de futuro más que halagüeña y con una salud extraordinaria que hace que el conjunto del sector –fabricantes, distribuidores y concesionarios– se muestre realmente optimista a corto y medio plazo.

 

¿Qué particularidades tenemos respecto al resto del mundo?, ¿demandamos algo distinto los clientes españoles o somos más parecidos de lo que pensamos?

El comprador español presenta muchos rasgos "comunes" con el resto de compradores europeos en su creciente interés por la seguridad de los vehículos, sus avances tecnológicos o las nuevas formas de combustión que se van introduciendo –híbridos, eléctricos enchufables–. Pero, presenta particularidades significativas. Todavía hay un predominio de los motores diésel. El consumo de los vehículos, la cercanía de los concesionarios, la importancia capital de la posventa y, sobre todo, el concepto de relación con su marca de toda la vida, pesan en la decisión de compra. Para el comprador español, el sentimiento de "posesión" de un vehículo sigue siendo importante. De hecho, tras la vivienda, sigue siendo la compra más importante en el entorno familiar y personal del individuo. Asimismo, todavía "pesa más" el concepto precio o ahorro sobre la preocupación por el medio ambiente, aunque se ve un cambio generacional muy visible y patente en los nuevos compradores más jóvenes que se van incorporando.

 

La transformación digital está cambiando el escenario en el que nos movemos, ¿puede afectar a la industria del automóvil, o lo está haciendo ya de alguna forma, la incipiente creación de plataformas de "car sharing" y servicios como los que ofrecen Uber o Cabify?

Sin duda alguna. La tecnología es un elemento esencial para el comprador de automóviles y, sobre todo, como he mencionado anteriormente entre la nueva generación de compradores entre 25 y 35 años que se incorporan al mercado. Están acostumbrados en su vida diaria a manejarse mediante sistemas de información digital donde todo está a su alcance (móviles, tabletas, portátiles…). Usan plataformas de TV como Netflix, HBO o el internet de las cosas (IoT). No es que solo lo sepan utilizar y lo vean absolutamente esencial, sino que ya no contemplan otra forma de gestión de su tiempo y de su demanda de ocio y de vida en general. El sector de automoción cada vez lo tiene más en cuenta y su deriva hacia allí es imparable. Estoy seguro de que, en los próximos diez años, viviremos una tercera revolución que cambiará 180 grados el perfil del sector.

 

El "dieslgate" ha provocado un descenso en el consumo de este carburante. Por otro lado, se endurece la normativa europea el diésel ¿es el principio del fin del combustible o se trata solo de un efecto pasajero?

No ya solo del diésel, sino de los motores gasolina puros también. Voy a dar dos datos muy significativos. Hace dos semanas, VOLVO anunció de forma oficial que, a partir del año 2019, ya no fabricará ningún modelo que no sea híbrido o eléctrico. Ya no fabricará más modelos de combustión tradicional. Y el más significativo, se produjo hace pocos días. París no dejará circular por toda su ciudad, ni por su área provincial, ningún vehículo gasolina o diésel en el año 2049. El consumo en ciudades y el uso de los vehículos en grandes urbes es un asunto social y político cada vez más estudiado y su uso racional como elemento de movilidad, no como propiedad, es imparable. De verdad, reitero, que tenemos por delante una perspectiva del automóvil totalmente diferente.

Automoción con José Manuel Garaña

España es el segundo fabricante de coches de Europa y el diésel, el carburante más utilizado hasta el momento. ¿Cómo está afectando este caso "dieselgate", en concreto, a nuestro país?

La verdad es que los casos más mediáticos tuvieron un gran impacto momentáneo, pero muy pasajero por la rápida contestación de la marca implicada. Contestando con mucha sinceridad, a estas alturas, prácticamente no tiene ningún efecto. Las revisiones homologadas se están cumpliendo y no hay casos en tribunales, ni ha habido ninguna alarma social posterior. El consumo del diésel sigue estable y, aunque el consumidor ahora pregunta mucho más y está mucho más preocupado de los detalles de la compra, no está especialmente preocupado ni inquieto.

 

¿Se está preparando la industria del automóvil para un cambio de combustible? ¿Sustituirán los coches híbridos y eléctricos a los coches diésel y de gasolina?

Rotundamente sí, pero también rotundamente de forma paulatina. Es decir, nadie sabe con exactitud, con qué "decalaje" se producirá, pero podría atreverme a decir que será más a medio plazo que a largo. Si me comprometo a poner fecha, diría que será en la próxima generación de compradores –en quince o veinte años–. En las grandes capitales, será un capítulo aparte. Ahí, sí que podría indicar que en cinco o diez años el acceso a las ciudades de vehículos no-eléctricos será cada vez más restringido.

 

¿Qué nos depara la llegada del coche eléctrico?, ¿son todo ventajas?

El coche eléctrico tiene todavía dos grandes incógnitas. Por un lado, la autonomía de las baterías y, por otro, la red de puntos de recarga. Son aspectos que todavía hacen que el comprador mire con ciertas reservas la compra del coche eléctrico, si de viajar entre destinos se refiere. A lo anterior, se añade que toda la posventa se cambiará porque entrarán nuevos componentes, piezas, sistemas de transmisión de energía, electrónica,… Los talleres de las marcas deben de estar muy preparados.

 

Hablando de futuro, parece que las compañías se apuntan a la carrera del desarrollo de coches autónomos. ¿Cree que aún estamos lejos de subirnos a un coche que se conduzca solo? ¿Dejaremos algún día de conducir o es algo a lo que no podemos renunciar?

Ahora mismo, hay un primer avance totalmente implantado que es el sistema de ayuda al aparcamiento, que muchas marcas ofrecen ya, donde el vehículo literalmente aparca solo. El siguiente paso, el de que el vehículo circule absolutamente solo, tiene un recorrido un poco más incierto. Ayer, paseando con mi hijo de nueve años, le dije que él sí que lo vería. Estoy seguro, pero habrá que recorrer un camino muy pensado para que la seguridad del ocupante, de los otros conductores y del resto de peatones esté absolutamente asegurada. Pero, nuevamente sí, creo que llegará sin duda alguna.

 

Hay mucha controversia a la hora de diseñar la inteligencia artificial de un coche autónomo, sobre todo, cuando esta se basa en el aprendizaje a través del comportamiento. ¿Seremos capaces de desarrollar una ética que puedan aprender los coches?

Más que una ética, el coche, como las neveras, las planchas, los móviles, las televisiones, estará conectado por el internet de las cosas (IoT). No habrá una ética como tal, porque son máquinas, pero sí un sistema de conectividad e inteligencia artificial tan potente que los protocolos, las normas de seguridad y actuación estará totalmente reguladas.

 

La automoción es una de las industrias que más desarrolla e incorpora innovación ¿Qué avances presenciaremos en los próximos años?

El automóvil será una prolongación de la actividad diaria de las personas. Tendré la misma conectividad, el mismo entretenimiento, el protagonismo de nuevas energías y de nuevas formas de entender la posesión de las cosas. Será un "utility" más que una posesión. El automóvil debe de adaptarse a la demanda de la sociedad y no al revés. Nos espera, en definitiva, un periplo apasionante.