Bitcóin, las dos caras de la criptomoneda

26-06-2017 | Redacción CEU

El bitcóin es la criptomoneda por excelencia. ¿Aún no has oído hablar de él? Para unos, es la oportunidad de revolucionar el sistema financiero, para otros, una tendencia pasajera que puede traer consecuencias muy negativas para el mundo de las finanzas. ¿Quién tiene la razón? ¿Podría realmente el bitcóin convertirse en la moneda del futuro?

 

Desde que el dinero se transformó en nuestra moneda de cambio, siempre ha tenido alguien que respaldase su valor. ¿Cómo de otra manera íbamos a cambiar quince ovejas por veinte piezas de metal? Ahí era donde aparecía la figura del gobernante, el soberano o mandamás. Era necesario que alguien diese valor a esa moneda o su intercambio no tendría sentido. Más tarde, entró en juego la figura del intermediario, el mecenas u oligarca que se ocupaba de respaldar los intercambios, realizar préstamos y, en definitiva, convertir esas monedas en papeles que tuviesen crédito para todo el mundo. Podríamos hablar sobre historia de la economía durante un buen rato, pero para ahorrar el discurso, en la actualidad esos roles los desempeñan los gobiernos y la banca, los dos pilares del sistema monetario. Pero ¿qué pasaría si ya no hicieran falta?, ¿estamos a las puertas de un nuevo sistema?

El paladín de la revolución financiera

Desde hace unos años, han aparecido multitud de criptomonedas y, sin duda, la que encabeza la lista es el bitcóin, un joven guerrero –apenas tiene 8 años– que se adentra en uno de los territorios más hostiles y complejos de nuestro inmenso planeta, el mundo financiero –por desgracia, el dinero y la guerra siempre han estado vinculados–. Para muchos, el bitcóin es un guerrero indeciso con poco fuelle. Su arrojo y audacia al inicio de la batalla no compensarán la falta de profundidad y el titubeo constante que experimenta. Para otros, es un paladín invencible que ha llegado para quedarse, conquistar y expandir un nuevo sistema financiero.

Esta ciberdivisa tiene un gran atractivo, su descentralización. La moneda virtual no necesita que ningún gobierno la respalde, ni tampoco que la controle. Pero no solo eso, tampoco necesita un tercer agente. La figura del intermediario puede desaparecer porque el bitcóin funciona gracias a un protocolo abierto que se basa en el blockchain, una base de datos distribuida y con un código  fuente que puede leer todo el mundo, diseñado para que no se pueda modificar –aquí es donde los entusiastas de la criptomoneda dan saltos de alegría–. Fuera de controversias, lo que esta claro es que la entrada en el mercado del bitcóin ha sido muy fuerte. Las cifras son alcistas y su intercambio no para de crecer –en el momento de redactar este artículo su valor se sitúa casi en los 2600 dólares–.

¿Tiro mi monedero a la basura e invierto todo mi dinero en bitcoines?

Con el bitcóin, un móvil con conexión a internet se convierte en nuestro banco. La tecnología sustituye a los terceros de confianza, los bancos y banqueros –que nos cobraban amablemente por este servicio–. Se acortan los tiempos, las acciones son transparentes y no hay que esperar dos días a que se haga efectiva una transacción entre dos cuentas. Dicho así... ¡parece una maravilla! Pero con solo adentrarte un poco en él, te darás cuenta de que hay opiniones de todo tipo sobre este asunto. El debate recorre un amplio espectro. Algunos han llegado hasta apuntar que hay fuerzas no humanas detrás de la aparición de esta moneda. Otros invertirían hasta el último céntimo de sus ahorros en la divisa virtual. Como el debate es amplio, este es un resumen de las dos caras de la moneda.

Bitcóin, las dos caras de la criptomoneda

Lo que vale hoy, puede no valer mañana

Una de las principales características del bitcóin es que está atado al mercado. Es decir, se rige por las leyes de la oferta y la demanda. Pueden surgir otros recelos pero, sin duda, su volatilidad es la que ha frenado a muchas personas a invertir en él –todavía no hemos tirado las carteras–. Por ejemplo, en China cuando el gobierno empezó a legislar sobre el bitcóin, su valor bajó de forma acelerada. Aunque cada vez son más los que confían en apostar por él, algunos analistas señalan que este disparado crecimiento puede ser la antesala de la burbuja de la cibermoneda.

¿Qué opinan los gobiernos de una moneda que no controlan?

Tecnología y legislación no bailan al mismo son. La tecnología baila al ritmo de zumba y la legislación se quedó en el pasodoble. Las leyes siempre van un paso por detrás. Los gobiernos todavía se muestran tímidos a la hora de tomar decisiones y legislar y toman diferentes caminos. Precisamente de cómo se comporten depende el futuro de la moneda, o al menos eso abogan algunos expertos. Muchos consideran que los gobiernos nunca dejarán que el control de la moneda no recaiga en ellos y que las economías más grandes del mundo tienen el poder en sus manos. Otros menos críticos aseguran que el dinero se volverá virtual y, por mucho que quieran frenar esta tendencia, no conseguirán nada frente a este ataque a su poder. Internet no se puede parar.

El archienemigo de la banca y Wester Union

El dinero en bitcoines se transfiere de persona a persona, sin distinción de fronteras y en tiempo real. No son necesarios los intermediarios como Wester Union o los bancos. Las transacciones se pueden realizar entre cualquier país, con un sistema peer to peer. No solo supone un ataque al poder de los gobiernos, los terceros en juego también podrían estar en peligro. No obstante, algunos expertos aseguran que el servicio que realizan los bancos no lo puede sustituir la criptomoneda –o quizás los bitcoines puedan ofrecer préstamos–.

¿Se puede "hackear" el bitcóin?

Por un lado, se encuentran los defensores de la impenetrabilidad de los bitcoines y su imposibilidad de ser falsificados. Por otro, los que consideran que la invencibilidad ante el hackeo es tan fuerte como el empeño que ponga el ciberdelicuente en quebrantarla. De hecho, se han producido golpes a cuentas de particulares o a plataformas de intercambio de bitcóin con la respectiva consecución de la caída de la cibermoneda. 

El dinero de los malos

La criptomoneda brinda anonimato. Una de las mayores críticas que sufre este nuevo mercado es que las organizaciones criminales pueden servirse de la divisa virtual para blanquear su dinero. Los defensores del bitcóin aseguran que esto mismo ocurre con el dinero que circula en efectivo y que ningún espacio del mercado puede escapar a este. Lo que sí es evidente es que todavía hay poco desarrollo en el control de esta actividad.

Pese a que hay muchos frentes abiertos en cuanto a este tema, el gran debate se reduce a una cuestión: ¿pueden las criptomonedas llegar a desbancar al dinero físico?. El bitcóin se encuentra todavía en una fase de experimentación. En algunos lugares, como Silicon Valley, su uso es extendido y algunas personas empiezan a cobrar parte de su  sueldo en bitcoines, pero aún queda mucho camino por recorrer. Nadie puede ofrecer, por el momento, una respuesta certera a esta pregunta. El bitcóin ha llegado para hacernos reflexionar acerca del dinero. 

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