¿Carecen de liderazgo empresarial los "millennials"?

06-06-2017 | Brenda Rodríguez López

Les han llamado vagos, consentidos, malcriados e ilusos. La generación del milenio fue abofeteada por la peor crisis económica que se recuerda en décadas. Sufre el menosprecio de las generaciones coetáneas y la tasa de desempleo juvenil más alta de nuestra historia. Rodeado de una sociedad que cuestiona su talento y un clima hostil, ¿puede un milénico llegar a convertirse en un gran líder dentro del mundo de los negocios?

 

Vivimos tiempos en los que nos gusta poner nombre a todo. Quizás influenciados por la era Twitter en la que todo es susceptible de convertirse en un hashtag. Necesitamos etiquetar y denominar las nuevas tendencias que van surgiendo en la acelerada y digitalizada realidad que vivimos. Surgen por decenas los nombres para referirnos a las nuevas tribus urbanas y tendencias juveniles, pero quizás el más extendido hasta el momento sea el de la generación "millennial".

¿Quiénes son los "millennials"?

A la generación Y se le acusa de vivir muy bien. Muchos de estos jóvenes han gozado del apoyo financiero de sus familias hasta terminar los estudios. Justo, en ese preciso momento, estalló la crisis. La realidad los pilló por sorpresa. Es el "shock milenial". La generación predecesora después de realizar un esfuerzo económico e invertir en sus estudios, se niega a renunciar a que sus hijos consigan el trabajo soñado prometido y, en muchas ocasiones, siguen financiándolos. No obstante, el último informe del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España señalaba al 2016 como el año del hito histórico en la tasa de emancipación de los jóvenes españoles de la vivienda paternal/maternal. En doce años por fin la cifra se ha situado por debajo del 20%.

Con la irrupción de la crisis, los jóvenes de esta generación tienen que adaptarse al nuevo entorno laboral. Se enfrentan a una tasa de paro de 4.255.000 personas, según señala el Instituto Nacional de Estadística de España en la Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2017. Aunque las cifras mejoran, la generación del milenio debe confrontar muchos problemas. Crece la temporalidad. Se reducen sus expectativas de remuneración salarial. Los jóvenes realizan trabajos para los que están sobrecualificados –en algunos casos se da la paradoja de que sus jefes tienen menos preparación que ellos–. Acceden a realizar prácticas que se dilatan en el tiempo y no son garantía de un puesto de trabajo. Bien por comodidad o por desánimo, muchos se unen al número de los denominados ninis –ni estudian, ni trabajan–. Otros preparan las maletas para probar suerte en el extranjero.

¿Carecen de liderazgo empresarial los

La importancia del liderazgo "millennial"

Las empresas empiezan a darse cuenta que también tienen que adaptarse a las nuevas circunstancias. La generación milénica tendrá mucha importancia en el mundo de los Recursos Humanos. En 2020 la fuerza de trabajo global de esta generación y de la siguiente –conocida como la generación Z será de un 50%. Esto supone la mitad del capital humano. Además, no todos los jóvenes han tirado la toalla. Algunos han alcanzado un buen puesto de trabajo. Incluso se han convertido en los primeros jefes de la generación Y. ¿Cómo son estos dirigentes empresariales? ¿Tienen realmente los jóvenes mileniales madera de líderes?

  • El líder milénico no es un jefe, sino un coach

Le gusta inspirar. Quiere servir de ejemplo a sus subordinados y espera de ellos que formen parte del equipo. Él es el capitán que guía el barco. Le cuesta convertirse en un simple jefe porque, por norma general, no le gusta dar órdenes. Le gusta sentirse uno más –aunque con capacidad de mando– y trabaja bien siguiendo esa fórmula. Por ello, el diálogo entre empleado y jefe suele ser más fluido. Como resultado, este obtiene un feedback  positivo.

  • Es un joven hiperconectado

Según revela Nominalia, empresa de hosting web, los españoles menores de 35 años pasan una media de casi tres horas al día en Internet –fuera de su horario laboral–. Para los nativos digitales la línea que separa la vida personal de la vida laboral está muy desdibujada. El trabajo acude a su vida en cualquier momento. Por otro lado, los proyectos se nutren de todas las ideas que surgen a lo largo del día. Una desventaja para el resto de empleados que tienen que adaptarse a esa flexibilidad laboral. Otro peligro es el de los niveles de ansiedad y estrés que puede generar la dependencia digital de estas personas.

  • Le encantan los retos y los nuevos desafíos

Es una generación creativa a la que no le gusta que le pongan límites y que prefiere trabajar por proyectos. Con sus equipos reproducen el mismo sistema. Sin normas, ni horarios. Se ajustan y trabajan para llegar a una meta, sin un rumbo definido. Los equipos de trabajo suelen ser abiertos y flexibles.

  • Posee habilidades tecnológicas que le dotan de un gran potencial

En 2013, Viacom sacaba a la luz un estudio elaborado con los datos de jóvenes de más de veinte países titulado The Next Normal: An unprecedented look at Millennials worldwide. La tecnología no es la que define a esta generación –defiende el documento–, es la que la habilita y la que le permite ser quien es. Esta generación tiene la oportunidad de acceder a unas herramientas que otras generaciones predecesoras no pudieron aprovechar. Si utiliza con destreza estos instrumentos, puede obtener grandes beneficios.

  • Un líder milénico tiene un buen background educativo

La formación es el arma de doble filo de la generación Y. Las cifras revelan que no se puede obviar la relación entre nivel educativo y participación en el mercado laboral de esta generación. Están muy preparados, pero la competencia también es mayor. La mayoría sobrevive gracias a que se mantienen en formación continúa. Para ellos –y para todos los que quieran competir con ellos– es indispensable estar al día de las nuevas tendencias y seguir formándose. Pueden estudiar un Máster Ejecutivo en Recursos Humanos, Gestión del Talengo y Liderazgo para tener enfoques prácticos y actuales que puedan aplicar desde el primer día a su trabajo diario.

Este capital humano tiene un gran potencial de liderazgo. Los jóvenes milénicos tendrán que luchar contra sus fantasmas. Compensar su escasa experiencia con la genialidad y la adaptabilidad que les caracteriza. Su dificultad para dar órdenes, con la capacidad de motivar y el trabajo en equipo. Tendrán que saber cuándo desconectar y qué límites establecer. Hacer uso de sus habilidades tecnológicas de forma ingeniosa a la vez que se enriquecen de la experiencia de los más veteranos. No se pueden acomodar, el escenario está en continuo movimiento. Ahora los millennials dan sus primeros pasos en los puestos directivos, pero no podemos negar que el futuro de las empresas recae en sus manos.