China, ¿el principio del fin de los combustibles fósiles?

Viernes, 15 septiembre 2017 | Redacción CEU

El gobierno de Pekín quiere prohibir la producción y venta de coches de gasolina y diésel, como en su día anunciaron Francia y Reino Unido. La decisión de la segunda economía mundial podría revolucionar el sector automovilístico global y suponer el empujón decisivo hacia la transición al coche eléctrico. ¿Estamos presenciando el fin de los combustibles fósiles? ¿Abandonaremos definitivamente el diésel y la gasolina para embarcarnos en un futuro eléctrico? China ha lanzado un órdago al mundo del motor.

 

¡Adiós, petróleo! exclamaban de forma tímida algunos países entre la multitud hace algunos meses. El anuncio de China es toda una proclama a voz grito. Nadie puede obviar la noticia en boca del mayor mercado de automóviles del mundo. El futuro de los vehículos está cada vez más ligado al modelo eléctrico y los fabricantes de coches se enfrentan ahora a uno de los mayores retos de este siglo: la transformación estructural de la industria del motor.

La transición hacia un nuevo modelo de esta trascendencia requiere de grandes cambios: alto desembolso de inversión, elaboración de nueva legislación que acompañe el impulso de los vehículos eléctricos, construcción de una infraestructura que soporte su desarrollo, transformación gradual del modelo de producción, cambio de mentalidad en el consumidor, diseño de vehículos adaptados a la nueva realidad,... El desafío para el gigante asiático es enorme, también para el resto de países que sigan sus pasos –que no serán pocos–.

Para el Profesor de Gestión y Organización de Empresas en la Universidad San Pablo CEU y Director del Máster en Dirección de Empresas de Automoción del Institute for Advanced Management, Jose Manuel Maraña, el fin del diesel y los combustibles de gasolina pura está cerca. Como reconocía hace poco en una entrevista sobre el futuro y presente del sector: <<El consumo en ciudades y el uso de los vehículos en grandes urbes es un asunto social y político cada vez más estudiado y su uso racional como elemento de movilidad, no como propiedad, es imparable. De verdad, reitero, que tenemos por delante una perspectiva del automóvil totalmente diferente>>. ¿Son estos anuncios los indicadores del comienzo del cambio?

Los pioneros tímidos

Francia estará libre de combustibles fósiles en sus vehículos en el 2040. Al menos esa es la pretensión de las medidas anunciadas en julio por su Ministro de Ecología, Nicolas Hulot, para impulsar el Acuerdo de París. Esta es una tarea ambiciosa, si tenemos en cuenta que los coches que utilizan gasolina como combustible alcanzaron un 95,2% de la producción de vehículos en Francia durante el primer semestre de 2017, mientras los automóviles eléctricos solo representaron un 1,2 y los híbridos un 3'5%.

Dos semanas más tarde del anuncio francés, Reino Unido se sumaba al impulso de automóviles de energía limpia. El Gobierno londinense revelaba que para 2040 prohibiría la venta de vehículos diesel y gasolina para paliar la contaminación ambiental. Algunos expertos señalan que otros estados como Noruega, India, Países Bajos y Alemania estarían barajando la misma posibilidad para, incluso, antes del 2030.

Los síntomas de la renuncia a los combustibles fósiles son cada vez más evidentes. Las grandes urbes europeas están apostando por planes que promueven la desaparición gradual de los hidrocarburos líquidos. En París, los automóviles diésel no podrán circular a partir de 2020 y desde hace años, los coches que utilizan este combustible y son anteriores a 1997 están vetados en la metrópoli. En algunas zonas de Copenhague, los camiones diésel necesitan un filtro de partículas para moverse. En Lisboa, existen restricciones para vehículos antiguos. En Holanda, se han creado zonas de bajas emisiones y Utrecht y Róterdam no permiten la circulación de modelos diésel anteriores a 2001.

China, ¿el principio del fin de los combustibles fósiles?

Una decisión ecológica

El país con la mayor población del mundo y el mercado automovilístico más disparado, China, desvelaba hace poco su intención de prohibir los vehículos que utilicen combustibles fósiles. El Viceministro de Industria y Tecnología de la Información, Xin Gobin, reveló en un foro dedicado al sector del automóvil en Tianjin el trabajo que estaba desempeñando el Gobierno para establecer una hoja de ruta para la desaparición de los combustibles fósiles; aunque sin un calendario firme en la mesa, con el ánimo fuerte de acabar con la producción y venta de este tipo de coches en un futuro cercano.

Según Naciones Unidas, China y EE.UU ocupan el pódium de los grandes emisores de gases contaminantes, un 40% del nivel mundial. El gobierno asiático se comprometió en el marco del Acuerdo de París a reducir las emisiones que repercutían en el efecto invernadero un 20% en el 2030, incluso intentar alcanzar la meta antes. El pacto adoptado en materia medioambiental ha influido en la toma de decisión, pero ¿existen otras razones que pueden haber motivado a la determinación china de acabar con los combustibles fósiles en el país?

El órdago eléctrico chino

La consultora AlixPartners expone que el gigante asiático ha pasado de ocupar los últimos puestos de la lista en 2013, a vender 22,5 millones de kilómetros de rango eléctrico (número de vehículos eléctricos vendidos multiplicado por la autonomía eléctrica) en el segundo trimestre de 2017. Solo EE.UU le  podría seguir de forma significativa con 9,9 millones de kilómetros. Además, según este ranking, cinco empresas chinas se encuentra entre los diez principales fabricantes de coches que más kilómetros han vendido en el segundo trimestre de 2017, empresas como Zhidou, BYD Auto, BAIC Motor Corp. , Zhejiang Geely Holding Group  y Jianghuai.

China saca nota en términos eléctricos. Parece que se está preparando bien para el cambio. Los anuncios de Francia y Gran Bretaña aunque osados, no tenían mucha fuerza. Sus mercados suman dos millones de vehículos al año. Sin embargo, el anuncio del Gobierno de Pekín supone un envite sin precedentes. Durante ocho años, China se ha consolidado como el mayor mercado de vehículos con 26 millones de vehículos al año y el pronóstico de la consultora apunta a que en 2024 China venderá 42 millones de coches anuales, un 36% del total mundial.

El gigante asiático apuesta por el la automoción eléctrica y, no solo eso, quiere liderar tanto las ventas, como la transición hacia un nuevo modelo. ¿Estarán preparados el resto de países para el cambio? ¿Cómo responderán al órdago chino los fabricantes extranjeros? El futuro del mundo del motor esta en juego.