Cómo estar preparado para ser entrevistado

02-04-2018 | Redacción CEU

Llegar tarde a la cita, hablar mal de la empresa o del jefe anterior, dudar al responder o mostrar poco interés son algunos de los errores más frecuentes a la hora de realizar una entrevista de trabajo, pero uno de los fallos más graves cuando alguien se presenta a una vacante es el de no dar importancia a la preparación de la entrevista. Aunque cada entrevista es diferente, son muchas las cuestiones que se pueden planificar antes de acudir a ella y por qué no hacerlo cuando del desarrollo de la misma puede depender el futuro laboral del candidato. ¿Qué pasos debe seguir un aspirante antes de acudir a ella? ¿Cómo un candidato preparado puede pasar a ser un profesional contratado?

 

La entrevista es la prueba de fuego del proceso de selección. De cómo se desenvuelva el candidato en ella dependerá en gran medida su futura contratación. Los aspirantes a un puesto de trabajo suelen afrontar esta situación con cierta preocupación, no obstante, esta disminuirá en proporción a la preparación que tengan de la misma. Si antes de acudir a ella, han considerado los posibles escenarios que pueden encontrar, el estrés durante la entrevista será más manejable. Las preguntas no pillarán por sorpresa a los entrevistados porque la mayoría seguirán un patrón. De hecho, estar nerviosos en su justa medida, puede ayudar a los candidatos a prestar una mayor atención a los detalles, ser más enérgicos en sus intervenciones y mantenerse en guardia ante posibles fallos.

Meterse en el “traje” del entrevistador

Lo llaman, responde al teléfono y lo citan para una entrevista. Quizás el candidato no sea consciente, pero la entrevista ya ha comenzado. Desde el primer contacto, los reclutadores están recibiendo información sobre el candidato: cómo responde, cuál es su actitud, se muestra interesado,... Muchos de ellos buscarán al candidato en sus redes sociales o “googlearán” su nombre para conocer más detalles sobre quién es –el candidato también puede hacer lo mismo si conoce quién será su interlocutor–. Esta búsqueda puede ser incluso decisiva para un posible descarte, cuidar la marca personal es una tarea fundamental en esta sociedad digitalizada. Por otro lado, ese periodo de tiempo previo a la entrevista puede ser de gran utilidad para el aspirante para recopilar información. No se trata de conocer todos los detalles de la empresa, sino de entender cuáles son sus valores corporativos, qué servicios o productos venden, cuál es su filosofía o cómo es su comunicación. Este proceso de documentación también permitirá al candidato valorar si el puesto se ajusta a lo que él mismo está buscando.

Algo que puede ayudar mucho al aspirante es meterse en la piel del entrevistador, entender qué es lo que quiere saber y responder de forma sincera a ello. El objetivo de la compañía es encontrar a la persona perfecta para la vacante. El aspirante tiene que convencer al reclutador de que es la persona más adecuada para el puesto y para ello puede ser muy útil reflexionar acerca de cuáles son las preguntas que necesita responder su interlocutor: ¿qué sabe hacer?, ¿cómo de seguro está de que podrá realizar el trabajo?, ¿es capaz de aprender nuevas habilidades?, ¿coinciden sus principios con los valores que promueve la empresa?, ¿se adaptará bien al resto del equipo?, ¿tendrá una buena actitud?, ¿por qué quiero contratarle?
 
Una entrevista de trabajo es una interacción poco frecuente que presenta un gran desequilibrio de poder. Suele ser una actividad incómoda e intimidante para el aspirante en la que precisamente este debe saber demostrar su valía, seguridad, habilidades y fortalezas. Afrontar con naturalidad la entrevista y abordar con sinceridad las preguntas del entrevistador puede ser una gran baza a su favor, de esta forma puede llegar a conectar con él y establecer una comunicación más real. No se trata de todas formas de presentarse a la entrevista dispuesto a improvisar, pues conocer las preguntas más frecuentes o qué errores se deben evitar es muy importante, pero muchas veces son esos pequeños detalles fuera del guion tradicional los que hacen que el entrevistador se decante por un postulante u otro. Encontrar un punto de conexión con el interlocutor puede marcar la diferencia. El candidato además no tiene por qué tener miedo a pararse a pensar ante una pregunta complicada, manifestar que quiere pensar una respuesta compleja, mencionar algo que considere importante si antes se ha olvidado o hacer preguntas sobre la empresa, el resto del equipo o el puesto de trabajo al que postula.

Cómo estar preparado para ser entrevistado

De candidato preparado a profesional contratado

Aunque pueda parecer evidente, un aspirante debe conocer bien su currículum, si este olvida detalles importantes sobre el mismo puede parecer que está engañando al entrevistador. La exactitud en las fechas no es una cuestión tan importante como saber demostrar cuáles son sus competencias y aptitudes. El proceso de preparación del candidato requiere cierto punto de introspección. Cuando revise el currículum, el candidato tiene que intentar observar con perspectiva el mismo e identificar cuáles pueden ser sus fortalezas y debilidades para sacar partido de ellas y saber esquivar el golpe ante posibles preguntas complejas. El impacto que causa el aspirante en la entrevista puede compensar sus puntos débiles. Por otro lado, siempre es recomendable llevar varias copias del currículum a la entrevista, bien porque los entrevistadores no tengan o para utilizarlo como guía en algún momento puntual.

Solo se tiene una oportunidad para causar la primera impresión, por ello es importante saber aprovecharla. Aparte de cuidar que la imagen que proyecte tenga un estilo profesional y acorde al puesto para el que postula, es aconsejable que el candidato se desplace al lugar donde va a ser entrevistado unos días antes para calcular el tiempo que tarda en realizar ese desplazamiento y no caer en el error de llegar tarde ese día. Además, estar cerca del lugar donde se realizará el encuentro media hora antes, puede ayudar al candidato a calmar los nervios y a evitar contratiempos.

Existen diferentes tipos de entrevista según diferentes criterios (entrevistas grupales, individuales, de competencias, motivacionales o telefónicas, entre otras). Incluso existen entrevistas que tiene como interlocutor a un robot. Conocer el tipo de entrevista al que se enfrenta es una ventaja para el candidato. En algunas ocasiones, estas entrevistas pueden ser más intimidantes como son la entrevista de tensión -donde el candidato no debe perder la calma- o la entrevista de panel, en la que el candidato se enfrenta a varios entrevistadores -una buena forma de superarla es tratar de establecer un vínculo con cada uno de ellos-.

Es probable que un profesional no pase el corte de muchas entrevistas a lo largo de su carrera. Sin embargo, todas las entrevistas son importantes, este nunca se debe dar por vencido o considerar un descarte como un fracaso, porque de ellas se puede aprender mucho.

Vivimos en un entorno empresarial y social donde la excelencia y la innovación son clave en la transformación organizativa. Se está produciendo simultáneamente un cambio en el liderazgo y  en la gestión de personas. En CEU IAM Business School somos conscientes de que no solo los candidatos necesitan estar cada vez más preparados, de ahí nuestra amplia oferta formativa, sino también aquellos que se sientan al otro lado de la mesa en las entrevistas, precisamente por ello, hemos diseñado un Programa Avanzado en Recursos Humanos, Gestión de Talento y Liderazgo (online).