¿Cómo modela la Inteligencia Artificial el mundo de las finanzas?

Lunes, 9 abril 2018 | Redacción CEU

Los esquemas tradicionales económicos se quedan atrás. El fenómeno de la economía colaborativa y el imparable desarrollo de nuevas tecnologías están eclipsando, debido a su carácter transformador e innovador, a los propios productos y servicios que en este contexto se ofertan. El entorno financiero está siendo impactado por diferentes avances disruptivos como son la tecnología “blockchain”, el Internet de las Cosas, el Big Data o la computación en la nube. Pero, quizás una de las tendencias vitales en este ecuador del cambio sea la de la Inteligencia Artificial que promete no solo transformar el mundo de las finanzas, también nuestra sociedad.

 

La Inteligencia Artificial -también conocida por sus siglas IA-, como el resto de avances tecnológicos contemporáneos, abre la puerta a nuevas oportunidades y da la bienvenida a alternativas que desafían o se alejan de los modelos tradicionales de negocio. Sin embargo, si por algo destaca la IA entre el resto de agentes transformadores, es porque su pleno desarrollo supondría la cesión a los “robots” de tareas decisivas asociadas a la capacidad intelectual humana y dejaría en sus manos importantes decisiones financieras. Este hecho sería crucial en nuestra sociedad, no solo transformaría ciertas parcelas del sistema financiero, sino que con el tiempo podría cambiar por completo el entorno socioeconómico global.

La revolución de la Inteligencia Artificial

Nos encontramos por lo tanto en un punto de inflexión. En el artículo The Business of Artificial Intelligence de Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee, sus autores llegan a calificar a la Inteligencia Artificial y, de forma particular, al aprendizaje automático -Machine Learning- como la tecnología de propósito general más importante de nuestra era. Pero, ¿por qué es tan crucial la IA para nuestra sociedad? Los seres humanos no somos capaces de explicar cómo somos capaces de hacer ciertos procesos mentales. Gracias al desarrollo de la Inteligencia Artificial, ahora somos capaces de construir sistemas que aprenden mediante el conocimiento a través de patrones a hacer tareas por su cuenta y también a automatizarlas. Y no solo eso, son capaces de hacerlo con un rendimiento muy alto en multitud de ámbitos. En algunos casos, son incluso capaces de tomar decisiones sin la intervención humana -Deep Learning o aprendizaje profundo-.

Este entorno en el que vivimos caracterizado por el continuo cambio, la convergencia de los avances tecnológicos, la transformación digital y todos los desafíos que estas nuevas tendencias plantean requiere del esfuerzo progresivo en la especialización de los profesionales. El terreno que estos pisan es cada vez más complejo. Si no poseen un conocimiento técnico, minucioso y pormenorizado del espacio sobre el que trabajan y no son capaces de procesar la cantidad de información que reciben, no podrán aprovechar las oportunidades que surjan ni seguir el ritmo al progreso. Precisamente el desarrollo de la Inteligencia Artificial contribuye a que la misión de estos expertos no sea de antemano una batalla perdida, pues algunas tareas que requieren de una extensa dedicación pasan de cientos de horas a segundos con su ayuda.

La IA mejora prácticamente la totalidad de los avances de los que es contemporánea, pero a la tecnología que más completa y complementa es al Big Data. Su misión se construye sobre el procesamiento de datos en grandes cantidades y, en su desarrollo, esta tecnología es capaz de dotarle a esos datos un importante valor añadido. Gracias al Big Data, disponemos de un almacén colosal de datos, pero, para que estos nos sirvan, necesitamos saber interpretarlos. La Inteligencia Artificial ofrece una capacidad de procesamiento sin precedentes que puede llegar a imitar la capacidad humana intelectual, haciendo posible dar forma a esa gran cantidad de información.

¿Cómo modela la Inteligencia Artificial el mundo de las finanzas?

¿Cómo transforma la IA el mundo financiero?

Junto al marketing y la automoción, el sector de las finanzas es uno de los que más está apostando por la implementación de Inteligencia Artificial. Son muchos los ejemplos que evidencian que esta tecnología puede suponer un antes y un después en el mundo de las finanzas. Por ejemplo, los robo-advisors, que son ya un fenómeno de asesoramiento financiero en Wall Street, democratizan el acceso a este tipo de servicios. Pequeños inversores que antes no podían optar por este servicio debido a su alto coste, ahora recurren a estos “robots” de forma fácil, económica y rápida.

La IA también ofrece una mejora en términos de seguridad, particularmente, en la detección de fraudes y en la lucha contra el blanqueo de capitales, pues a través de los algoritmos de aprendizaje profundo, las máquinas son capaces de analizar multitud de transacciones en pocos segundos y de identificar distintos tipos de irregularidades en diferentes escenarios. Esta tecnología también plantea nuevas ventajas en la gestión de riesgos como la concesión de créditos en base a la evaluación de la calidad crediticia de los prestatarios, ayuda a identificar nuevas oportunidades de negocio en los mercados bursátiles, mejora la experiencia de los usuarios en servicios como la banca electrónica, posibilita la oferta de productos personalizados y adaptados a los diferentes tipos de clientes y ayuda a automatizar gran parte de las tareas diarias de un banco gracias al Robotic Process Automatization. La implementación de esta tecnología en los diferentes entornos financieros contribuye a la mejora en la eficiencia, a una mayor productividad y a la reducción de costes.

El desarrollo de la Inteligencia Artificial no solo transformará a los agentes financieros, también a los propios clientes. Muestra de ello es, por ejemplo, que el 84% de los contribuyentes ya recurriría si pudiese al uso de la IA para mejorar su declaración de la renta. Ante el avance de esta tecnología, los clientes demandarán experiencias de consumo más rápidas y sencillas. Las expectativas son muy altas, pero no cabe olvidar que su desarrollo aún está en una fase inicial. También hay que tener en cuenta que el impacto de este tipo de innovaciones en los negocios y en la economía no solo será directo, sino que se reflejará en nuevos avances complementarios. Las organizaciones deben saber detectar y responder de forma rápida a las oportunidades y conseguir adaptarse a los nuevos escenarios. También deben estar alerta sobre los posibles riesgos de una dependencia excesiva en este tipo de tecnología y salvar los obstáculos que encuentren en el camino.

Las máquinas se parecen más a los humanos de lo que a priori pensaríamos, como los humanos, tampoco son capaces de comunicar todo lo que saben, al menos de una forma que podamos interpretar. Al basarse en estadísticas y patrones, no en verdades absolutas también pueden caer en sesgos ocultos, reproducir los prejuicios de sus programadores o, en definitiva, cometer algún fallo que sea difícil de detectar o reconducir. Por otro lado, aunque nos imiten, las maquinas todavía tienen dificultades para valorar factores emocionales o que requieran de cierto nivel de empatía. Las máquinas, al menos por el momento, no reemplazan el trabajo humano, sino que lo complementan.

En CEU IAM Business School somos conscientes del impacto que tienen los avances tecnológicos convergentes como la robótica, la computación en la nube, el blockchain, los smart contracts, el Internet de las Cosas o la propia Inteligencia Artificial, en el mundo de las finanzas y la necesidad de adaptar la formación en el sector a estos nuevos cambios. Por esa razón, hemos diseñado un Programa Avanzado en Economía Digital, FINTECH y Sociedad Inteligente (Online) para que seas capaz de adquirir una visión global del proceso de transformación digital y puedas desarrollar modelos de negocio adaptados a este cambio tecnológico.