¡Cruzar la calle sin mirar es más peligroso!

Lunes, 26 junio 2017 | Redacción CEU

Cruzar la calle sin mirar nunca fue tan peligroso para un peatón como lo es ahora. ¡Los coches apenas hacen ruido al circular! Híbridos y eléctricos empiezan a asomar la cabeza en las principales ciudades europeas, pero aún estamos muy lejos de que estos vehículos sean los más numerosos, salvo en los salones del automóvil. Sin duda, la tendencia indica que el fin de los motores convencionales puede estar cerca. ¿Se están preparando las grandes empresas del automóvil para el tránsito a un nuevo modelo eléctrico?

 

Mucho ha llovido desde aquel primer viaje en vehículo motorizado de larga distancia. El trayecto entre Mannheim y Pforzheim realizado por Bertha Benz fue la prueba definitiva de que un futuro sobre ruedas era posible. La proeza de esta pionera del automovilismo no estuvo exenta de aprietos como encontrar agua para enfriar el motor en el camino, arreglar el sistema de ignición, subir cuestas empinadas, reparar los frenos o conseguir combustible. Aquel 'motorwagen', construido y patentado por su marido Karl Benz, y por el que nadie apostaba, abriría el camino al desarrollo de la empresa automovilística.

Pocos años después, entró en escena el Ford T, sería el primer coche fabricado en una cadena de montaje y producido en serie. Más tarde, llegaría el motor a gasolina y el motor diésel. El coche se convertía a lo largo del siglo XX en un producto cada vez más asequible para las clases populares. Los coches tal y como los conocemos se diseñaron desde entonces atendiendo a parámetros como seguridad, eficiencia, comodidad, estética, gustos, necesidades y valores añadidos. El coche pasaba a ser algo más que un medio de transporte, era un emblema de nuestro estatus social y estilo de vida. 

¿Por qué cambiar ahora el sistema?

Automoción e innovación siempre han ido de la mano. El mundo del motor se encuentra ahora ante una encrucijada: reinventarse o luchar contracorriente. Suena agorero pero el sector de los carburantes fósiles podría encontrarse en un aprieto dentro de unos años. Entre otras, las razones son la entrada de nuevos actores en el desarrollo de coches eléctricos, la disminución del coste de las baterías y el aumento de regulación tras el caso "dieselgate".

Desde hace años, algunos sectores alertan acerca del impacto negativo que tiene el consumo de carburantes fósiles en nuestro planeta. Las presiones siempre habían sido fuertes pero nunca tanto como con la irrupción del escándalo del "dieselgate". Este caso ha impulsado un desarrollo legislativo sobre las emisiones de los vehículos. Las medidas cada vez se endurecen más en Europa. Ciudades como París, Madrid, Londres, Estocolmo y Atenas, podrían llegar a prohibir el diésel "sucio" o imponerle una tasa. Además, algunos gobiernos también quieren exigir la instalación de sistemas de tratamiento de estos gases en los vehículos, algo que implica un coste muy elevado. 
 
Los cambios siempre crean controversia. La industria del petróleo y muchas empresas del sector automovilístico son reacias a este cambio y, por supuesto, también tienen mucha fuerza. No obstante, la deriva es incierta y la apuesta por el coche eléctrico se mantiene firme.  

La transición, ¿por qué un coche híbrido?

Cambiar nunca ha sido fácil, menos para una industria tan instaurada en nuestra sociedad como la automoción. El sector del motor esta apostando por realizar el cambio lentamente. En los salones internacionales de automóviles la mayoría de coches que se presentan ya son híbridos. Pero ¿por qué no implementar directamente el coche eléctrico? ¿Para qué queremos el coche híbrido?

Es muy difícil transformar el sistema y la cultura del automóvil de golpe. Por no contar, la inversión de capital que supone esta revolución, sobre todo, en nuestro país que es el segundo fabricante de coches de Europa tras Alemania. A pesar de ello, los coches eléctricos han duplicado las ventas respecto al primer cuatrimestre del año pasado. En concreto, los vehículos híbridos han experimentado un crecimiento del 61,2% en ese mismo periodo.

El coche híbrido aparece en escena como el nuevo sustituto del automóvil convencional. Estos vehículos se caracterizan por combinar un motor de combustión interna tradicional y un motor eléctrico alimentado por baterías. Gracias a este sistema el vehículo recupera energía que antes se perdía. Son capaces de almacenar en la batería la energía que generan al acelerar o desacelerar, muy útil en terrenos accidentados o tramos con diferentes cambios de velocidad. El mantenimiento de estos coches es además más económico. También están entrando en el mercado los híbridos enchufables, coches con una autonomía eléctrica elevada pero, por el momento, más caros que la alternativa.

Los inventos de los primeros fabricantes de coches y las andanzas de Bertha Benz causaban perplejidad, risas y miedo ante sus contemporáneos. Aunque estamos acostumbrados a vivir en una vorágine tecnológica y digital, transformar nuestros hábitos y consumo de la noche a la mañana no es una tarea fácil. Por otro lado, la infraestructura no esta aún desarrollada y las firmas automovilísticas y todos los negocios satélite –como pueden ser talleres y concesionarios– tienen mucho en lo que trabajar.

¡Cruzar la calle sin mirar es más peligroso!

La llegada del coche eléctrico, ¡mira antes de cruzar!

Es inexorable la apertura hacia una cultura híbrida para adentrarse luego de lleno en la eléctrica. Solo hay que echar una mirada a las calles de Silicon Valley para ver hacia dónde nos dirigimos. La electrónica y tecnología digital se han metido profundamente en este sector de la automoción. ¿Por qué el coche eléctrico podría desbancar al coche tradicional?

  • En 2020, se prevé que comprar y mantener un coche eléctrico será más barato que hacer lo mismo con un vehículo de combustible fósil

  • La eficiencia del motor será de un 90% en los vehículos eléctricos

  • El coche eléctrico sufre menos con el uso. No se utilizan lubricantes, hay una mayor ausencia de vibración y se evita el sobrecalentamiento del vehículo

  • Los impuestos serán más elevados para coches que utilizan combustibles fósiles

  • En contraposición, se facilitan ayudas para el desarrollo de los vehículos eléctricos como el Plan Movea 2017

  • Ante el aumento de la demanda, se prevé que los precios bajen y se democraticen. Primero, aparecen los modelos de lujo, luego, los de coste elevado y, por último, un producto para el público general

  • El diésel ya no es tan rentable y la gasolina no para de subir

  • No tiene vetos de entrada a ninguna ciudad

 

El coche eléctrico se enfrenta a grandes obstáculos, las reticencias de miembros del sector que se resisten a cambiar, el desembolso económico necesario para reinventar la industria, la falta de apoyo de algunos gobiernos o el elevado precio de compra de los coches eléctricos. Desarrollar toda una industria de cero requiere mucho esfuerzo. ¡Que se lo digan a la familia Benz!

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