Cuando el trabajo no necesita oficina

Jueves, 21 diciembre 2017 | Brenda Rodríguez López

Llegar tarde al trabajo, despertarse todos los días a la misma hora, sortear atascos a la mañana, fichar antes de comenzar o contar los minutos que quedan para acabar la jornada laboral. Quizás todo esto ya no sea necesario. Lo que hoy es una rutina, mañana podría ser cosa del pasado. La Transformación Digital y el estilo de vida de las nuevas generaciones de trabajadores parecen empujar hacia la adopción de una modalidad laboral más flexible e independiente en la que el profesional no necesite pisar una oficina para desempeñar su profesión. ¿Acabarán las empresas españolas asimilando esta alternativa? ¿Preferirán los trabajadores mantener el modelo convencional o trabajar de forma remota? ¿Será el trabajo a distancia una opción con futuro en nuestro país?

 

El modelo de trabajo actual se encuentra en una etapa de plena transformación. Cada vez es más frecuente que los profesionales desempeñen funciones a distancia, sin desplazarse todos los días a la oficina, que los equipos trabajen por proyectos y objetivos, sin horarios ni calendarios, o que las reuniones se realicen a través de Skype o Facetime, sin necesidad de estrechar manos. Los expertos en sociología y los profesionales del ámbito de los RR. HH. utilizan nuevas terminologías para intentar explicar los cambios que se están produciendo en el mundo laboral: economía "gig", fenómeno "knowmad", microespecialización, hiperconectividad, nómadas digitales, "smart working", Transformación Digital,... Todos estos conceptos forman parte del prólogo de un futuro laboral más independiente, especializado, digitalizado y flexible. En este entorno cambiante, el trabajo remoto promete convertirse en una modalidad convencional.

Spain is different!

La consultora Hudson señala que en EE. UU. la mitad de los nuevos trabajadores no tendrán un contrato laboral convencional, sino que serán profesionales autónomos o parte de una comunidad que trabaje por proyectos. Esta tendencia hacia el trabajo independiente también se percibe en el mercado laboral español, que está cada vez más orientado a los profesionales freelance y los contratos cortos. La emancipación laboral contribuye a que el teletrabajo gane adeptos fuera de nuestras fronteras, pero en España esta modalidad no termina de entrar con tanta fuerza. Al menos, eso es lo que concluye el informe What Workers Want realizado por la Asociación Española de Oficinas y Savills, junto a Espacio Aretha, Experis, Merlin Properties y Steelcase, que revela que solo uno de cada cinco españoles estaría dispuesto a trabajar a distancia.

Como hacía gala aquel eslogan que se acabó convirtiendo en toda una seña de identidad: "Spain is different!". Según el mencionado estudio, al 80% de los profesionales españoles no les convencen los argumentos acerca de las ventajas que el teletrabajo puede aportar a sus vidas. También es cierto que hay diferentes opiniones entre las distintas generaciones. Los baby boomers, por ejemplo, son los más reacios a trabajar a distancia, solo un 5% estaría dispuesto a ello. Su principal motivación para desplazarse al lugar de trabajo es la colaboración con sus compañeros. Por otro lado, el 35% de los millennials aseguran que acuden al trabajo solo porque no puede trabajar desde casa. Probablemente, este sea un indicador de hacia dónde se dirige el proceso de cambio que experimenta el trabajo, puesto que se estima que en 2025 los miembros de esta generación supondrán el 75% la fuerza de trabajo mundial.

Trabajar desde casa, o cualquier otro lugar que no sea el propio edificio de la compañía, se convierte en algo cada vez más común, aunque por el momento tan solo un 27% de las empresas nacionales ofrecen esta posibilidad. Entre los factores que podrían echar atrás a las firmas, se pueden mencionar la falta de regulación sobre esta tipología de trabajo, la dificultad para transmitir los valores y formar equipo a distancia o el miedo a la pérdida de control sobre la jornada de los empleados. Sin embargo, el teletrabajo también puede reducir los costes por trabajador, aumentar la productividad, reforzar el compromiso de estos profesionales con la organización y atraer talento.

Cuando el trabajo no necesita oficina

Adiós "presentismo", hola "smart working"

La cultura presencial está aun muy presente en el mercado laboral actual español pero, poco a poco esta tendencia al "presentismo" se debilita ante el imparable progreso tecnológico. La digitalización de algunas funciones ha simplificado el desempeño de muchas tareas. Cada vez se hace menos imprescindible pisar la oficina para trabajar. Los profesionales pueden trabajar desde casa sin que el desempeño de este pierda calidad. De hecho, muchos expertos apuntan a que su eficiencia podría  ser mayor cuando trabajan a distancia. El teletrabajo no solo se está convirtiendo en una alternativa real, sino que ha dado paso a un nuevo modelo de trabajo más evolucionado: el "smart working".

Aunque puedan parecer conceptos similares, teletrabajo y smart working no son dos nombres para el mismo concepto. Mientras el trabajo a distancia presenta ciertas limitaciones o barreras propias de la adaptación de un trabajo de "oficina" a un espacio diferente –como el Small Office, Home Office–, en el "trabajo inteligente" la autonomía y el rendimiento del trabajador es total. El profesional tiene al alcance de su mano gracias a la tecnología, y en gran parte a una buena conexión a Internet, todas las herramienta necesarias para ser eficaz y obtener buenos resultados en cualquier lugar; bien sea un hotel, cafetería, aeropuerto o parque. Incluso, puede utilizar aquellos espacios de tiempo muerto, como el tiempo que espera a que llegue un tren.

Estos modelos de trabajo fuera de la oficina permiten una mejor conciliación entre la vida personal y laboral, flexibilidad a la hora de establecer horarios, la eliminación de las barreras físicas, la reducción de costes por desplazamiento y del estrés que pueden generar estos –incluso son más ecológicos, no contaminan–, la libertad geográfica, una mayor autonomía, el aumento de productividad gracias el trabajo por objetivos e, incluso, favorecen la inclusión de colectivos con diversidad funcional. A la hora de tomar la decisión de trabajar a distancia, también hay que sopesar los posibles inconvenientes: desconectar puede ser difícil, el profesional puede sentirse apartado del equipo, el trabajo es solitario, requiere mucha disciplina y puede ser un obstáculo para lograr un ascenso.

Sea en una oficina, una cafetería o una isla desierta, siempre se puede seguir la premisa de Theodore Roosevelt: <<Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés>>.