Cuando los coches alcancen las nubes

29-12-2017 | Redacción CEU

Durante décadas cómics, películas y dibujos animados han estimulado los sueños de volar a bordo de un coche de diferentes generaciones. Prometían la llegada de automóviles más o menos parecidos a los que circulan hoy en día en las calles, pero elevados desde unos centímetros sobre el suelo hasta umbrales que cruzaban los límites de la estratosfera. Surcar los cielos en coche siempre ha sido uno de los grandes sueños de la humanidad. Hasta el momento, una fantasía solo al alcance de los pilotos de aeronaves. Las compañías de coches parecen estar cada vez más interesadas en rescatar de la ficción estos vehículos futuristas capaces de sobrevolar el suelo firme, sin renunciar a sus neumáticos. ¿Será posible algún día pilotar un utilitario?

 

La mayoría de los mortales levantan las cejas, abren los ojos como platos o aprietan los labios con fuerza, para que no se le escape una carcajada, cuando escuchan hablar a un amigo visionario sobre la llegada de los coches voladores. Si bien otras veces yerra, en esta ocasión el compañero soñador podría estar acertado en su predicción. Al menos, en ello confían las cerca de treinta compañías que trabajan en el diseño y desarrollo de automóviles voladores. Compiten por ser la primera firma en trasladar la ficción de los coches que circulan en el cielo en una realidad. Algunas de estas marcas  incluso prometen comercializarlos muy pronto, ¿serán capaces de alcanzar esta "elevada" meta?

¿Es un superhéroe? No, ¡es un taxi volador!

Cuando los minutos pasan y los coches no avanzan, muchos conductores atrapados en la carretera fantasean con la idea de salir volando de un atasco con un chasquido de dedos, sobre todo, aquellos que sufren las secuelas de enfrentarse a la congestión del tráfico a diario. Uber es una de las compañías que quiere transformar este deseo en una realidad. Con el programa UberAIR, la firma pone sobre la mesa un servicio de taxis voladores como alternativa al transporte convencional sobre ruedas. A partir de 2020, los habitantes de Los Ángeles, la segunda urbe más poblada de EE. UU., podrían disfrutar de este servicio de aeronaves. Al menos, esa es la fecha que la empresa tiene prevista para llevar a cabo las primeras pruebas. Un anuncio que se produce en el marco del acuerdo para el desarrollo de la Gestión del Espacio Aéreo no Tripulado (UTM) al que Uber ha llegado recientemente con la NASA. La empresa también planea implantar este modelo transgresor en Dallas y Dubai.

Uber no ha ideado exactamente un coche que sea capaz de volar, sino que ha utilizado un diseño de aeronave de despegue vertical similar a un helicóptero, pero eléctrico y silencioso –y que con el tiempo planea que sea autónomo–. De todas formas, la compañía establece un precedente en el modelo de comercialización de este tipo de servicios y también abre una puerta a un nuevo mercado  aún por explorar. Por su parte, Airbus también trabaja en un proyecto de aerotaxi urbano muy similar conocido como CityAirbus al que algunos identifican más bien como un "cuadricóptero" o un "dron taxista" y que ya tiene programado su primer vuelo para finales de 2018.

¡Por aire y por carretera!

La compañía estadounidense Samson Motors es una de las marcas que tiene previsto lanzar antes  un prototipo de coche híbrido que permita a su conductor tanto circular por carretera como pilotarlo en el aire. Su apuesta, un automóvil biplaza volador de tres ruedas propulsado por un motor V4 de 1.6 litros y 190 CV, el conocido bajo el nombre de Samson Switchblade. Este vehículo es capaz de desplegar sus alas y cola en tres minutos, pasando de ocupar 5,1 metros de longitud a 6,2 metros. Aunque solo tiene espacio para una carga pequeña –poco más de 22 kilogramos–, su peso y potencia son similares al de un Chevrolet Corvette 2017. Tiene una autonomía de vuelo de 724 kilómetros y en el aire es capaz de alcanzar 321 km/h, en carretera, se reduce a 160 km/h. El modelo saldrá al mercado este 2018 con un precio de 102.000 euros. No obstante, hasta el momento, la licencia de este coche volador es la de un prototipo experimental y corre a cargo del propio cliente el montaje de la mitad del vehículo –la firma ofrece un servicio de asistencia para llevarlo a cabo–.

Cuando los coches alcancen las nubes

El despegue más esperado

La startup japonesa Cartivator, respaldada por Toyota, tendrá la oportunidad de encender el pebetero con su modelo de coche volador en las olimpiadas de Tokyo del 2020. Toyota quiere que el prototipo de este automóvil esté preparado para realizar el primer vuelo este 2018. De esta forma, además de competir en la carrera del desarrollo de un vehículo que vuele, también tendrá la oportunidad de preparar todo lo necesario para comercializar este vehículo cuando se celebre este certamen mundial. Sin duda, si su coche volador tiene éxito en su debut, el impacto ante millones de espectadores puede ser espectacular. ¿Qué mejor campaña que la presentación de un coche volador en la inauguración de los Juegos Olímpicos?

Este proyecto lleva el nombre de Skydrive e intenta poner en el aire al coche volador más pequeño del mundo, con solo 2,9 metros de largo, 1,30 metro de ancho y 1,10 metros del alto. Estas medidas  dotan a este vehículo de un aspecto futurista en el que el conductor pilota prácticamente tumbado. El diseño de este automóvil se asemeja al de un dron que se eleva sobre el aire diez metros. De hecho, el ingeniero mecánico al frente del grupo de treinta voluntarios que trabaja en el desarrollo de este vehículo del futuro es un profesor de la Universidad de Tokushima experto en drones.

El coche volador sin licencia de piloto

La compañía china Geely, propietaria de la firma Volvo, anunció el mes pasado la adquisición de los activos de Terrafugia, una startup focalizada en el desarrollo de los coches voladores que tiene previsto lanzar al mercado norteamericano en 2019 su primer vehículo capaz de volar. Entre sus prototipos destaca el modelo TF-X. Este automóvil volador cuenta con alas desplegables, motor eléctrico, tiene capacidad para transportar a cuatro personas y no necesita un piloto profesional para su pilotaje. Se controla a través de un ordenador central en el que los pasajeros indican la ruta y este sistema la traza de forma autónoma. Este vehículo se considera el primer coche volador capaz de realizar un despegue y aterrizaje vertical.

Estos son algunos de los ejemplos de cómo la automoción podría cambiar de dirección, de la carretera al cielo. Los coches voladores prometen convertir la utopía en realidad. Los obstáculos en el horizonte: la legislación, la inversión y los propios límites de la creatividad. Como los coches eléctricos o los autónomos, estos vehículos voladores serán artículos de lujo durante unos años pero, quizás, dentro de unas décadas, los coches por fin alcancen las nubes.