Cuando tu entrevistador es un robot

18-08-2017 | Redacción CEU

Los profesionales de los Recursos Humanos confían cada vez más en los algoritmos para llevar a cabo la selección de sus aspirantes. La información a procesar es tan extensa como abrumadora, la automatización de estos procedimientos para elegir candidatos supone en algunas ocasiones un chaleco salvavidas para que los reclutadores no se ahoguen. Mientras, los sistemas de inteligencia artificial empiezan a ocupar puestos de mayor responsabilidad como realizar la primera entrevista de corte a los postulantes. ¿Son los robots los "sujetos" más adecuados para encontrar el talento?

 

No te gusta hablar con máquinas. Cuando llamas a una compañía y te contesta una voz robótica, te enfadas –no te inquietes, nos ocurre a todos–. Quieras o no, la automatización y la utilización de bots están cada vez más integradas en nuestra sociedad. La buena noticia es que estos sistemas son exponencialmente más inteligentes con el paso del tiempo, porque tienes que reconocer que lo que realmente te molesta de esa llamada es que solo un operador te puede entender. ¿Sigues aún molesto? Siempre puedes colgar... Pero si para conseguir un trabajo tienes que hablar con un robot, la renuncia no es tan sencilla.

¿Quiénes son estos entrevistadores?

Como explica el profesor Manuel A. Alonso Coto en su masterclass e-Recruitment: optimización digital del negocio, el alcance de esta inteligencia artificial ha avanzado mucho en los últimos años. Pone como ejemplo a la robot Jill Watson que se hizo pasar por una profesora de la Universidad Tecnológica de Georgia y obtuvo increíbles resultados, tanto que sus alumnos no se dieron cuenta durante el curso online de que realmente estaban hablando con un robot. Watson era una maestra que contestaba preguntas, daba explicaciones y planteaba debates amparada bajo su disfraz digital. Su desempeño fue tan bueno que hasta fue nominada por algún estudiante como la mejor profesora de la Universidad.

El éxito de estos sistemas de inteligencia artificial recae en la mejora de la comprensión del lenguaje natural, pero si estas tecnologías quieren asemejarse a los profesionales de carne y hueso, todavía tienen que superar ciertos obstáculos. Al menos, esa es la conclusión a la que llega otro experimento llevado a cabo por los desarrolladores del robot Torobo-Kun al cual sometieron a las pruebas de selectividad de Japón. Aunque este superó la media de los alumnos, no fue capaz de conseguir plaza en la Universidad de Tokyo –considerada como la mejor del país–.

Según Noriko Arai, Especialista en Inteligencia Artificial e Investigadora del Proyecto, todas las inteligencias artificiales modernas son máquinas de estadística que recogen información del mundo humano a través de distintas fuentes com libros de texto, Wikipedia, Facebook o Twitter. En realidad, no entienden nada, solo dicen lo correcto por estadística y seleccionan las palabras clave  de acuerdo a las pistas de las preguntas. Aun así, superan el rendimiento de la mayoría de estudiantes. El reto de este sector se centra en enseñar a estos sistemas a germinar su creatividad y reflexionar y esto solo se puede realizar a través del desarrollo del lenguaje matemático.

 

Cuando tu entrevistador es un robot

La selección de personal robótica

Hoy en día, la inmensa mayoría de empresas recurre a sistemas que utilizan algoritmos para escrutar y seleccionar los currículums de los candidatos más idóneos para los puestos ofertados. Sin estas herramientas y con la cantidad de información que se puede llegar a generar, el trabajo de los reclutadores consistiría en algunas ocasiones en una labor titánica. Las tareas encomendadas a los robots adquieren mayor peso como realizar el primer filtro de los candidatos o llevar a cabo la propia entrevista.

La startup británica Cognisess se dedica al perfeccionamiento de esta tecnología. Uno de los primeros clientes en utilizar sus filtros robóticos para encontrar el personal adecuado es la compañía InterContinental Hotel Group. La empresa ha trazado el perfil de directivo ideal y el sistema lo sigue para realizar las primeras pruebas de selección. Según sus desarrolladores, el programa es capaz de detectar expresiones faciales y emociones básicas a través de la extracción de datos e incluso determinar si las palabras del candidato contradicen lo que siente.

Existen máquinas "inteligentes" capaces de llevar a cabo una entrevista completa de trabajo. Incluso pueden poner música a los aspirantes con el fin de tranquilizarlos, como el robot MatIlda. Rajiv Khosla, Director del Centro de Investigación de Informática, Comunicación e Innovación Industrial de la Universidad La Trobe y creador del aparato, defiende que lo que le hace diferente de sus homólogos humanos es que la toma de decisiones en el proceso de selección de personal está libre de capricho o prejuicios.

¿Son estos robots buenos entrevistadores?

Los algoritmos reducen los prejuicios en la contratación. Al menos, esa es la premisa defendida por muchos de los desarrolladores de estos sistemas, pero las personas que programan a estos robots también son subjetivas. Es muy difícil evitar la parcialidad en su diseño. Por supuesto, los humanos tampoco son ecuánimes en el reclutamiento –esta es la paradoja–.

Hasta el momento, los programas "inteligentes" no son capaces de percibir la simpatía y la amabilidad. En una entrevista humana, caer en gracia puede llevar a un candidato no adecuado a conseguir un trabajo, también puede ocurrir justo lo contrario. De todas formas, estos factores pueden ser decisivos en la elección de un profesional que trabaje de cara al público.

Un factor a tener en cuenta en el proceso de selección es la propia experiencia del candidato. Las compañías deberían cuidar el primer contacto con los potenciales empleados. Si los robots son la primera impresión que se llevan los postulantes, estos dispositivos "inteligentes" tendrán que saber despertar el interés de los mejores para que no se vayan con las firmas de la competencia.

Las entrevistas son un tipo de comunicación de doble dirección. El entrevistado también saca sus propias conclusiones en la interacción con el reclutador: si encaja el trabajo con sus aspiraciones, si tiene proyección, si le gusta la imagen de la empresa,... El diálogo con un sistema inteligente está aún lejos de parecerse a la conversación con un reclutador humano. Si estos métodos de selección quieren captar a los mejores profesionales, deben también adaptarse a los intereses de los solicitantes.

Cuando los robots sean creativos, razonen y reflexionen, las personas dejarán de formar parte de la ecuación. Hasta entonces, la última palabra estará siempre en boca de un ser humano.