Cuatro obstáculos al éxito de la internacionalización

09-07-2018 | Redacción CEU

Cuando un emprendedor toma la decisión de trasladar su aventura al extranjero, no puede confiar tan solo en la simple réplica o imitación de lo que hasta ahora ha funcionado en su mercado local. La internacionalización supone algo más que un cambio de idioma o que tener en cuenta dos o tres variables nuevas. Si el emprendedor subestima los obstáculos que puede encontrar en su camino, solo conseguirá que sea más probable que su expedición termine con un fracaso. ¿Qué dificultades tiene que tener en cuenta a la hora de afrontar un proceso de internacionalización? ¿Cómo puede hacer frente a estos obstáculos?

 

Cuanto más minuciosa y exhaustiva sea la preparación de una misión en el exterior, más fácil será que culmine con éxito. Aunque no se ha contabilizado en la siguiente enumeración, este es precisamente el primer obstáculo que tiene que sortear un emprendedor a la hora de dar el salto al exterior: su propia obstinación y reticencia a la hora de aceptar la magnitud del desafío. La falta de planificación en la internacionalización es una torpeza mucho más frecuente de lo que cabría imaginar.

Es necesario dedicar un tiempo a la reflexión antes de acometer un proyecto ambicioso como este. Este análisis requiere tener en cuenta los principales obstáculos que puede encontrar el empresario en su camino a la hora de enfrentar un proceso de internacionalización. Solo de esta forma será capaz de saber reaccionar mejor ante la incertidumbre y de asegurarse de que dispone de las herramientas que necesita para lanzarse a esta aventura.

¿Qué impide el éxito en la internacionalización?

  • Los límites de la financiación

La salida de cualquier empresa al extranjero requiere de financiación. Este es uno de los primeros aspectos que debe considerar el emprendedor. Es importante que este sea capaz de distinguir entre su capacidad para financiar las actividades intrínsecas a la compañía, como la comercialización o el plan de marketing, y las que están ligadas al propio proceso de internacionalización. Estas últimas necesitarán por norma general una financiación externa.

Existen diferentes alternativas a las que se puede recurrir para encontrar este tipo de financiación especializada: los inversores privados, las entidades financieras, las instituciones públicas y las ayudas y subvenciones puntuales. Cualquiera de estas opciones suele demandar un alto nivel de garantías. Una vez más, es clave en este sentido elaborar una detallada planificación. Por otro lado, las deudas que asuma la empresa no podrán comprometer la viabilidad del negocio.

  • La incapacidad de saber cambiar

Cuando un empresario adopta la decisión de entrar en mercado en el extranjero, debe comprender que tiene por delante un proceso de aprendizaje exigente y largo. De otro forma, su negativa a cambiar puede convertirse en su mayor obstáculo. Un proceso de internacionalización implica cambios como el establecimiento de nuevos centros de poder, diferentes retos en la comunicación, el rediseño de la logística, el esfuerzo en la capacitación del personal o la adaptación a una cultura diferente.

Es esencial que estos cambios se aborden desde una perspectiva constructiva, de otro modo, la compañía no será capaz de abrirse al exterior. Las principales barreras al cambio son la impulsividad, la mentalidad a corto plazo, la obstinación, la falta de reacción ante los indicadores y el exceso de confianza en la inercia.

Cuando una compañía no se encuentra en su zona de confort, se expone a cierto nivel de estrés. Las pequeñas tensiones que puedan surgir se deben abordar de una manera racional y natural, de tal forma que puedan ayudar a las compañías a crecer. Una buena calendarización contribuirá a que el equipo afronte el desafío con una mayor serenidad.

Cuatro obstáculos al éxito de la internacionalización
  • Subestimar el capital humano

Muchos empresarios deciden lanzarse al exterior animados tan solo por la promesa de los grandes beneficios que aporta la internacionalización empresarial. Es verdad que este proceso puede ofrecer innumerables ventajas, pero también supone hacer frente a inevitables inconvenientes.

Si se toma esta decisión de forma precipitada y la empresa no cuenta con los recursos adecuados como el capital humano necesario para llevarla a cabo, se expone a graves consecuencias. Contar con un personal que no conoce bien un idioma, que no dispone de los conocimientos mínimos de técnicas de comercio exterior, que no entiende la fiscalidad del nuevo mercado o que, en definitiva, no conoce los pasos que tiene que seguir es el primer síntoma de que un proyecto no ofrece buenas garantías de éxito.

  • Cómo conocer mercados nuevos

La mejor forma de obtener información sobre un mercado nuevo es tener aliados sobre el terreno. Dependiendo del tipo de modelo de internacionalización por el que se opte, se contará con colaboradores directos o no. En el caso de contar con ellos, esta es una oportunidad perfecta para aprender de su experiencia. En la medida en que se haya acordado, la empresa puede mantener la independencia en la toma de decisiones. No obstante, es importante que aprenda a escuchar la opinión de la contraparte, pues conoce las particularidades y el funcionamiento del nuevo mercado.

Cuando no se cuenta con esta ayuda, el estudio sobre el nuevo mercado debe ser si cabe más exhaustivo. Este tendrá que contemplar aspectos geográficos, culturales, políticos y fiscales, datos sobre comercio exterior, el comportamiento de la competencia, los puntos fuertes y débiles, la definición de clientes objetivos, los nichos de mercado y la conveniencia del proyecto entre otros muchos factores. También es preciso detenerse a valorar la propia situación de la empresa. Cuanto más realista sea este análisis, más fácil será identificar las oportunidades y fortalezas, así como las debilidades y amenazas.

Las compañías pueden afrontar con mayor seguridad y confianza la aventura de la internacionalización cuando conocen los obstáculos. Si tienen en cuenta cuáles son sus frenos, conseguirán ser más eficaces a la hora de alcanzar sus objetivos.

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