Dar el salto en compañía con una "joint venture"

16-04-2018 | Redacción CEU

Entrar en un mercado extranjero puede constituir toda una aventura. Las compañías que emprenden esta hazaña tienen que salvar grandes obstáculos como las limitaciones financieras, la dificultad a la hora de elegir los canales de distribución, la falta de profesionales especializados, algunas barreras técnicas o la complejidad a la hora de obtener información sobre esos nuevos mercados. Una estrategia que puede ayudar a esas empresas a superar estas y otras dificultades es construir una asociación estratégica temporal con otra compañía. La unión hace la fuerza. Se trata de compartir la hazaña, la aventura, pero también el esfuerzo, las ganancias y los riesgos. ¿Es aconsejable dar el salto de la mano de una “joint venture”? ¿Qué riesgos implica este tipo de internacionalización empresarial?

 

Abrir las puertas a nuevos entornos y arriesgarse a emprender fuera de las fronteras de origen ofrece un amplio abanico de ventajas como, entre otras, pueden ser el crecimiento exponencial, el aumento de la competitividad, el afianzamiento de la marca, el reajuste de los costes, alcanzar a nuevos clientes o robustecer la posición ante las crisis potenciales. Sin embargo, dar el salto a un nuevo mercado plantea siempre cierta incertidumbre. Aunque las compañías dispuestas a iniciar esta aventura estudien de forma previa y minuciosa el terreno, las empresas asentadas en el país partirán siempre de una gran ventaja competitiva. Una solución a este problema es unir fuerzas con otras compañías para conseguir una internacionalización empresarial exitosa.

¿En qué consiste la empresa conjunta?

Existen varias formas de facilitar el ingreso a los mercados extranjeros a través de operaciones conjuntas como el consorcio de exportación, la licencia o las franquicias. Sin embargo, la joint venture o empresa conjunta es uno de los modelos más convenientes de inmersión en nuevos mercados, porque las empresas que participan en ella siguen manteniendo sus negocios y su identidad de manera independiente al proyecto común que emprenden. Precisamente, el nacimiento de esta unión entre compañías parte de la premisa de conservación de la propia autonomía de las partes implicadas.

Joint venture es un término anglosajón que se utiliza para referirse a un tipo de colaboración empresarial en el que, como su propio nombre indica, los participantes inician una aventura conjunta. En concreto, esta es una asociación estratégica limitada en el tiempo que se establece entre dos o más empresas con el fin de alcanzar un objetivo comercial determinado -como puede ser lanzar un nuevo proyecto, ofrecer un mejor servicio o efectuar la entrada en un mercado-. Una relación que se conviene bajo las mismas normas, y siempre y cuando ambas partes están dispuestas a compartir tanto beneficios y esfuerzos como riesgos y costes.

Estas compañías se ponen de acuerdo para hacer aportaciones a ese negocio común: materias primas, canales de distribución, conocimientos de mercado, etc. Por norma general, el caso más habitual de "empresa conjunta" será el acuerdo entre una compañía extranjera y una local para formar una empresa dentro del mercado en el que se quiera entrar. De esta forma, verse ambas beneficiadas de sus fortalezas como pueden el capital y la tecnología, por un lado, y el conocimiento del entorno y la capacidad de acceso al mercado, por el otro. No obstante, en este tipo de modelos de colaboración se pueden adoptar diferentes fórmulas jurídicas. No es necesaria, por lo tanto, la constitución de una nueva empresa (non-equity joint venture o non-corporate joint venture)  para embarcarse en esta nueva aventura y existen tantos tipos de escenarios como compleja es la realidad que los rodea.

Dar el salto en compañía con una

Antes de emprender esta aventura internacional

Según su carácter, estas aventuras pueden adoptar diferentes fórmulas. Por ejemplo, el joint venture de alianza estratégica no requiere de la aportación económica de las partes, la suma de sus propias características será suficiente. En el joint venture de coinversión es precisamente la contribución económica su rasgo principal, gracias a este tipo de unión las compañías pueden ser capaces de afrontar la aventura de la internacionalización con una mayor probabilidad de éxito que si lo hicieran solas. De hecho, es probable que de hacerlo así, no lo lograsen. Otro tipo de joint venture es la contractual que establece, a través de una regulación pormenorizada y diferentes cláusulas, el acuerdo de colaboración, aportando detalles sobre el reparto de beneficios, actividades, riesgos o contratos adyacentes.

La empresa conjunta se basa en el principio de la sinergia. Estas empresas deciden dar el salto en compañía, debido a las grandes ventajas que este tipo de asociaciones les puede aportar, como son el aumento de la competitividad, la diversificación de los riesgos, la mayor facilidad a la hora de recibir financiación, la ampliación de operaciones, la flexibilidad a la hora de entrar en nuevos mercados, el poder de decisión sobre el tipo de contabilidad o la distribución de los gastos, el aumento del proceso productivo o el acceso a nuevas tecnologías. Estos modelos de colaboración destacan por su gran capacidad a la hora de adaptarse a las diferentes realidades. Esta característica las convierte en herramientas ideales para servir de palanca de internacionalización empresarial.

A la hora de tomar una decisión empresarial de esta magnitud, los emprendedores deben tener en cuenta los diferentes riesgos que implican este tipo de uniones. En el transcurso de la actividad, pueden producirse diferentes conflictos de intereses y desacuerdos, estos no serán fáciles de gestionar. También existirá una perdida de autonomía, dependerán de sus socios a la hora de tomar decisiones. Por último, es posible que puedan surgir problemas generados por el diferente nivel de integración de las partes, de forma habitual existirá un desequilibrio entre empresa local y  extranjera. Como se puede apreciar por la naturaleza de estos obstáculos, la elección del socio será clave para el éxito futuro de esta "aventura conjunta". Alcanzar la meta dependerá en gran parte de la disposición y flexibilidad de las partes implicadas.

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