Cómo afrontar la gestión de equipos globales

Lunes, 15 octubre 2018 | Redacción CEU

El mundo de los negocios está marcado actualmente por tres tendencias claras: la digitalización, la innovación y la globalización. El cambio como constante es, por tanto, el rasgo distintivo de la gestión empresarial moderna. Los líderes se ven obligados a combatir la incertidumbre que genera un escenario en plena transformación. Uno de los cambios más notables que ha experimentado el entorno empresarial en estos últimos años es la configuración de los nuevos equipos de trabajo. Los responsables tienen que dirigir grupos cada vez más heterogéneos y en los que pueden llegar a participar varios profesionales localizados en diferentes partes del planeta. Si ya de por sí guiar a un equipo convencional no es una tarea sencilla, más aún difícil es gestionar un equipo global. ¿Cómo pueden estos líderes dirigir el trabajo de una plantilla cuyos integrantes se encuentran separados por una o varias fronteras?

 

Bien sea por una asociación estratégica, como parte de un proyecto puntual o para integrar un ambicioso plan, los grupos de trabajo tienden a ser cada vez más globales. El desarrollo tecnológico ha proporcionado el espacio digital oportuno para favorecer e impulsar la virtualización de las relaciones laborales. Millones de profesionales trabajan hoy en día de forma conjunta y en contacto directo y diario con compañeros que se encuentran en países o regiones diferentes. Las  llamadas internacionales, las videoconferencias o la mensajería instantánea sustituyen a los apretones de manos, las reuniones presenciales y las conversaciones en los pasillos de las oficinas. Por otro lado, los objetivos a cumplir son cada vez más exigentes y las fórmulas para alcanzarlos más complejas. ¿Cómo poner en práctica un liderazgo efectivo en este difícil contexto?

Principales rasgos de un equipo global

Antes de abordar las diferentes pautas que puede seguir un líder para desempeñar una buena gestión de un equipo global, es necesario reflexionar acerca de cuáles son las ventajas y desventajas asociadas a estos grupos heterogéneos y multiculturales. De esta forma, los responsables de guiar el trabajo de estos equipos serán más conscientes de a qué tipos de riesgos se enfrentan y cuál es la recompensa que pueden alcanzar si realizan un buen trabajo.

Gestionar a un equipo diverso y dividido geográficamente es un reto complejo. Son muchos los obstáculos que entorpecen la tarea de estos líderes: los problemas derivados de la falta de entendimiento (demoras en las entregas, malentendidos, resultados deficientes,...), las diferencias notables entre los integrantes del equipo, la mayor visibilización de los errores, la menor capacidad para crear un marco de confianza, los prejuicios y resistencias a la hora de colaborar, etc.

No obstante, la gestión eficiente de estos grupos de trabajo puede llegar a ser muy provechosa y positiva. Gracias al trabajo conjunto de un equipo global, las compañías se enriquecen de los diferentes puntos de vista de sus miembros y sacan partido del conocimiento local. Cuando estos equipos funcionan bien son muy productivos, impulsan la concepción de nuevas ideas y la reproducción de buenas prácticas, promueven la captación de talento (independientemente del lugar de su procedencia), favorecen el acercamiento entre la matriz y las filiales y posibilitan la cobertura de una jornada laboral mucho más amplia.

 

Cómo afrontar la gestión de equipos globales

Consejos prácticos para el liderazgo de equipos globales

Como en toda experiencia de liderazgo, las particularidades del sector y la propia dinámica interna marcan la gestión de los equipos. No obstante, los expertos suelen coincidir en una serie de aspectos útiles a la hora de encauzar la buena gestión de estas plantillas tan singulares:

 

  • La alineación de objetivos: Todos los miembros del equipo deben trabajar en la misma dirección. Si parte del equipo no sabe cuáles son las metas a corto, medio o largo plazo, el trabajo conjunto se resiente enormemente. Es necesario marcar un rumbo firme y trasmitir unos objetivos claros

 

  • La definición de roles y responsabilidades: El proceso de selección de los profesionales  tiene que responder a un patrón lógico, estar equilibrado y adecuarse a las circunstancias y necesidades específicas del proyecto. Cada miembro del equipo debe tener claras cuáles son tanto sus funciones como responsabilidades. La organización es clave para su futura supervivencia. Es importante evitar los sobreentendidos y establecer estructuras y rutinas claras.

 

  • La comunicación efectiva: Los líderes deben elegir las herramientas adecuadas para que la comunicación sencilla, frecuente y eficaz, así como fomentar la participación de todos los miembros del equipo y estar preparados para solventar los problemas de entendimiento que puedan surgir. Cuanto más simples sean las pautas y más actualizada esté la documentación sobre la que trabajan, más fácil será esta tarea.

 

  • Los beneficios de ser diferentes: Un equipo heterogéneo ofrece multiples puntos de vista, trabaja a diferentes horas del día y tiene una experiencia particular y marcada por las peculiaridades de sus ubicaciones. Por supuesto, la gestión de esta plantilla global es más compleja, pero también aporta al trabajo diario una óptica diferente y muy enriquecedora. Un buen líder tiene que ser capaz de sacar partido a esas diferencias.

 

  • El acercamiento de las diferencias: Los líderes deben tener en cuenta los aspectos distintos que pueden afectar al trabajo del equipo como los distintos husos horarios, las diferencias culturales, la brecha tecnológica, etc. Solo de esta forma serán capaces de ofrecer soluciones acordes a cada circunstancia, por ejemplo, fijar reuniones en un horario que sea adecuado, favorecer el entendimiento e identificar las posibles causas de fricción o impulsar la capacitación de los profesionales que lo necesiten.

 

  • Las reuniones mejor en persona: Pese a la virtualización de las relaciones laborales, las reuniones personales suelen ayudar a crear un marco de confianza mayor. Es aconsejable que al menos en una ocasión los miembros de un equipo global puedan conocerse en persona y así establecer un vínculo más estrecho. De todas formas si no es posible, es importante que el responsable del equipo trate de alcanzar una conexión emocional con el grupo y ganarse su confianza. Para conseguirlo, puede, por ejemplo, fijar encuentros virtuales y favorecer el diálogo.

 

  • El trabajo independiente pero responsable: Los equipos necesitan tener autonomía y libertad para alcanzar los objetivos. Por supuesto, debe existir un feedback y un diálogo constante y su autonomía tiene que estar respaldada por una buena labor de seguimiento. La política del castigo del error nunca estimula la creatividad y desalienta la participación de los miembros del equipo.

 

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