El inesperado entendimiento comercial entre Estados Unidos y México

Lunes, 3 septiembre 2018 | Brenda Rodríguez López

Tras un año de negociaciones, EE. UU. y México han llegado a un acuerdo preliminar en el marco de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Lo primero que ha llamado la atención de este pacto es que ha dejado de lado al tercer país que participaba en el tratado original: Canadá. Este inesperado entendimiento comercial entre México y Estados Unidos ha tenido como consecuencia una intensa semana de negociaciones con el vecino del norte. Donald Trump estableció el viernes pasado como fecha límite para que Ottawa se sumase al acuerdo, ofreciendo al país solo unos días de margen para que tomara una decisión. ¿Cuál ha sido el resultado final de esa intensa cuenta atrás? ¿Qué ha decido Canadá? ¿Pasará el TLCAN de ser un acuerdo trilateral a uno bilateral? ¿Cuáles son las claves de lectura de este pacto?

 

Estados Unidos y México anunciaron el pasado lunes un importante avance en las negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que ha estado vigente desde 1994. Los dos países norteamericanos han llegado a un punto de encuentro sobre aspectos claves de su relación comercial. Este pacto es llamativo, pues no ha contado para proceder a su preliminar cierre con la participación de Canadá, el tercer país que conforma el actual TLCAN.

Son muchos los que apuntan a que este inesperado acuerdo responde a la voluntad de ejercer  presión sobre Ottawa. El país más septentrional del subcontinente solo ha contado con cuatro días para tomar una decisión sobre su adhesión al TLCAN 2.0. La fecha límite que estableció EE. UU. no fue anecdótica, era la única que permitía cumplir con el tiempo de preaviso de 90 días necesario para sellar un nuevo tratado antes de que se produzca el cambio de gobierno en México – tendrá lugar el 1 de Diciembre-.

No obstante, un día antes de que llegase el señalado día, el presidente de EE. UU., Donald Trump, manifestó en una declaración pública en Indiana la posibilidad de optar por otra alternativa: cerrar dos acuerdos bilaterales que sustituyesen al antiguo acuerdo trilateral del TLCAN. Estas palabras podían estar preparando el terreno para lo que sucedería al siguiente día, Ottawa y Washington no fueron capaces de llegan a un acuerdo antes de que finalizase la cuenta atrás. Trump decidió entonces comunicar formalmente al Congreso su intención de firmar el acuerdo comercial con México, sin olvidar mencionar que Canadá podría unirse al mismo en un futuro si lo desease.

Aunque esta acelerada e intensa primera fase de las negociaciones ha terminado, no constituye el fin del diálogo entre EE. UU. y Canadá. Según informó la representación comercial estadounidense en un comunicado, Ottawa y Washington volverán a intentar acercar posturas el próximo miércoles. Para que se produzca un entendimiento, será necesario resolver una de las cuestiones que está generando más fricción entre los dos países: la protección del mercado de lácteos canadiense. Para Ottawa el conocido como “capítulo 19”, un mecanismo que impide a Estados Unidos perseguir casos de anti-dumping y anti-subsidios, es otra de las líneas rojas claras y, por el momento, Washington no está dispuesto a renunciar a él. ¿Conseguirán llegar finalmente a un acuerdo? ¿Acabará Canadá formando parte de un TLCAN 2.0? ¿Cerrarán los países nuevos acuerdos bilaterales que sustituyan al trilateral? Por el momento, lo único podemos confirmar es que el tratado entre México y EE. UU. avanza adecuadamente.

 

El inesperado entendimiento comercial entre Estados Unidos y México

¿Cuáles son las claves del inesperado acuerdo preliminar entre México y EE. UU.?

  • La cláusula “sunset” o de extinción

En un principio, Estados Unidos proponía reanudar el acuerdo del TLCAN cada cinco años, algo a lo que tanto Canadá como México se oponían. Finalmente en el preacuerdo entre México y EE. UU, las partes acordaron alargar su vigencia a un periodo de dieciséis años, pudiendo ser el pacto revisado cada seis.

  • Sector del automóvil

Uno de los sectores claves en esta negociación ha sido el sector automotriz. EE. UU. y México han acordado elevar el porcentaje de producción de los componentes en la región. En concreto, un 75% de las piezas de automóviles vendidas en Norteamérica deberán fabricarse en estos países. Esta cifra aumenta un 12,5% respecto al pacto trilateral. Por otro lado, entre el 40% y 45% de profesionales que trabajen en la producción de estos componentes de vehículos deberán cobrar más de 16 dólares la hora.

  • Derechos Laborales

Este acuerdo también recoge otras propuestas en relación a la mejora de las condiciones laborales. Destacan entre ellas la prohibición de importaciones de bienes que hayan sido producidos bajo condiciones de trabajo forzoso, la disuasión de la violencia contra los trabajadores o la garantía de la protección de los trabajadores migrantes.

  • Productos agroalimentarios

El acuerdo mantiene los aranceles cero a productos agrícolas. También contempla nuevas disposiciones en materia de biotecnologías avanzadas y descarta las subvenciones a la exportación de bienes vendidos en los mercados de cada uno. En cuanto a las bebidas alcohólicas, los países acordaron nuevas disposiciones en materia de certificación y etiquetado para la comercialización de vinos y licores.

  • Piratería y propiedad intelectual

Ambos países podrán detener productos sospechosos de haber sido falsificados en puertos de entrada y salida. Se endurecerá la regulación sobre la protección de la propiedad intelectual (derechos de autor, patentes o licencias). Entre otras medidas, se establecerán sanciones especiales para la grabación ilícita de películas y el robo de la señal de televisión, bien sea por satélite o por cable.


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