¿Es el trabajo una cuestión de edad?

Lunes, 6 noviembre 2017 | Brenda Rodríguez López

La edad puede convertirse en un hándicap a la hora de encontrar un empleo. El actual mercado laboral, condicionado por la incipiente economía "gig" y la transformación digital, no permite que la edad provecta tenga muchas opciones para desarrollar su potencial. Ahora que la jubilación se retrasa, la población envejecida es cada vez más numerosa, el trabajo es temporal y existe una excesiva tendencia a la microespecialización, el escenario que llega se presenta aún más adverso para los profesionales sénior. Pero, ¿son los empleados veteranos realmente una carga para las empresas? ¿Son menos "empleables" los "baby boomers"? 

 

Según la División de Población de Naciones Unidas, España es el décimo país con la población más envejecida del mundo. En 2030, se estima que ocupará el cuarto puesto en este ranking mundial. La media nacional de edad alcanza los 43 años. Supera al promedio europeo con cuatro años –de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística–. No obstante, el resto del continente también muestra una tendencia hacia el envejecimiento de la población. Esta situación plantea algunos inconvenientes como el descenso de la participación europea en el PIB mundial, una posible lenta adaptación a la digitalización o problemas a la hora de mantener el estado de bienestar actual. Las cifras hablan por sí solas, nuestra sociedad se hace mayor. 

El paso del tiempo es un peso que todos cargamos. Mientras que en otras culturas –como la japonesa o china– los mayores tienen una posición destacada, nuestra veneración por la juventud  aparta a un segundo plano a la población de edad más avanzada. Aunque paradójico, los profesionales sénior no encuentran su lugar en una sociedad donde los mayores cada vez son más. La Fundación Adecco ha presentado un informe sobre la grave situación de las personas en paro que superan los 45 años. Las condiciones se agravan para los mayores de 55. Siete de cada diez parados de esa edad consideran que no volverán a trabajar nunca. Este colectivo mayor engrosa gran parte del número de parados de larga duración. Si nuestro principal recurso es la experiencia, ¿por qué no lo aprovechamos? ¿Estamos perdiendo una oportunidad de "oro"?

Un cambio de chip

La discriminación por razón de edad, o edadismo, es aún una asignatura pendiente de nuestro mercado laboral –la situación empeora en el caso de las mujeres–. Aunque el paro juvenil es alto, desde 2007 el número de desempleados mayores de 55 ha crecido un 322%. Los prejuicios y estigmas sociales aún presentes en nuestras sociedad evidencian que aún tenemos que trabajar mucho en la integración laboral de los profesionales de edad más avanzada. El intercambio entre generaciones y la experiencia de estos trabajadores pueden enriquecer el capital humano de las empresas. La integración de diferentes perfiles en las compañías es un factor clave en el camino hacia el éxito empresarial. 

Los titulares de la prensa están repletos de alusiones a los millennial. Con solo escribir la palabra en un buscador, son cientos, e incluso miles, las noticias que aparecen sobre qué les gusta a los millennials, cómo son, qué consumen o cómo trabajan. En cambio, los más mayores apenas aparecen en los medios. La Generación Y ha trastocado los antiguos preceptos del trabajo, es la protagonista de la transformación digital. Pero los profesionales veteranos pueden adaptarse también al nuevo paradigma digital. La experiencia es un grado. En un panorama laboral en el que la temporalidad – con una tasa que alcanza ya el 27,4%– está tan presente, este recurso no es baladí.

Aunque de forma tímida, la tendencia en la contratación de personas mayores parece estar cambiando. La adopción de nuevas fórmulas laborales en las compañías como el headrenting o interim management, alquiler de directivos, prueba la importancia que pueden tener los perfiles de mayor experiencia en la actividad empresarial. Estos profesionales con alto nivel de cualificación pueden ofrecer servicios como proveedores externos de forma parcial y flexible, trabajar para varias empresas y posicionarse como trabajadores de alta empleabilidad. Sus conocimientos y habilidades sirven para impulsar proyectos específicos, sin necesidad para las empresas de incorporarlos en sus plantillas. Las compañías pueden escoger al perfil específico que necesitan según sus circunstancias y trabajar con profesionales con una dilatada experiencia.

¿Es el trabajo una cuestión de edad?

Los "boomers" también existen

Uno de los estigmas que más marcan a los mayores es su escasa capacidad para afrontar cambios. En una era en plena transformación digital, la falta de permeabilidad tecnológica puede suponer un problema grave. En la pugna por adaptarse primero y mejor a los cambios que vienen, las compañías a veces olvidan que no solo contratando nuevos talentos digitales lograrán sus objetivos, todos los empleados tendrán que adaptarse al cambio. La inversión en la formación digital de los trabajadores, tanto sénior como milénicos, puede aumentar considerablemente el nivel de rentabilidad de un negocio. Los mayores no tienen razón para quedarse atrás. Las empresas que mejor integren los diferentes perfiles tienen más opciones de alcanzar sus objetivos.

La generación "boomer" forma parte de una proporción considerable de la estructura de cualquier empresa y, como los millennials, también tiene sus particularidades:

  • Es conocida por defender con mayor ahínco sus exigencias. Esta característica no tiene porque ser un punto negativo, los boomers pueden convertirse en grandes negociadores y están más acostumbrados a tratar con clientes y emprendedores.
  • Su mayor bagaje profesional les permite desenvolverse con soltura en entornos complejos.
  • Su red de contactos es amplia gracias a su dilatada experiencia.
  • Los jóvenes son mucho más propensos a cambiar de estación base. Por el contrario, los boomers buscan una estabilidad laboral. Su lealtad hacia la empresa puede ser muy grande. 
  • Si son contratados pueden aportar a la empresa bonificaciones fiscales.

Ser mayor y tener una posición fuerte en el mercado laboral es posible. Los trabajadores más experimentados pueden aprender de los jóvenes, pero los "boomers" aún tienen mucho que enseñar. ¿Estamos dispuestos a escucharlos?