¿Estás preparado para dejar de conducir?

11-07-2017 | Redacción CEU

Apple y Google impulsan con energía el desarrollo de coches autónomos. Su apuesta es fuerte y las empresas de la industria del motor no quieren quedarse quietas en el asiento de atrás. Todos se lanzan a la carrera de la conducción sin conductor. Pero delegar esta función a los propios coches es una gran responsabilidad. ¿Estamos preparados para el cambio? ¿Cómo afectará a la industria del automóvil este órdago? ¿No volveremos los humanos a conducir?

 

<<¿Te gusta conducir?>> Era la pregunta retórica de aquel eslogan de BMW que popularizó el aclamado anuncio Mano. Un brazo fuera de la ventanilla, una mano en movimiento, kilómetros por delante y una música estimulante. Ni siquiera se veía el vehículo. El éxito consistía en plasmar las sensaciones que puede llegar a experimentar un conductor: libertad, felicidad, introspección, paz,... Porque, ¿a quién no le gusta sentir el placer de conducir? El anuncio de Toni Segarra se convirtió en uno de los más populares y premiados de la publicidad española. Los tiempos están cambiando. La conducción autónoma parece asomar a la vuelta de la esquina y surgen tanto apasionados del coche autónomo, como detractores que rechazan la idea de dejar de conducir.

No es un sueño, ¡los coches se conducen solos!

Sin distracciones, ni cansancio y, por supuesto, sin el factor humano. La conducción autónoma imita la habilidad humana de conducir, pero sin reproducir sus limitaciones. El propio coche toma el volante, controla y percibe su entorno. Una experiencia que relega a un segundo plano la figura  antes necesaria del conductor.

El futuro ficticio que ensoñábamos en películas, ya no lo es. Google y Apple están a un paso de hacerlo realidad. Ante este envite, y aunque estas compañías han anunciado que trabajarán de la mano de la industria del automóvil, las empresas de automoción también han reaccionado y desarrollan ahora sus propios proyectos. Mercedes Benz, Volvo, Chevrolet o Tesla trabajan en el tránsito del coche tradicional al coche autónomo. Mientras tanto, la conducción se ve cada vez más asistida por nuevos dispositivos tecnológicos que mejoran la interacción entre personas y automóviles.

Waymo de Google ha sido uno de los primeros coches en circular de forma autónoma por carretera, eso sí, a 40 kilómetros por hora. Aunque ahora el proyecto ha tomado un rumbo inesperado, los éxitos cosechados por el diseño de un vehículo completamente autónomo son innegables. Apple lleva con más discreción sus avances, pero también hizo público hace unos meses el 'secreto a voces' de su trabajo en un coche autónomo. Incluso Amazon se apunta al desarrollo de estos vehículos. Su intención de realizar el transporte de mercancías a través de drones es muy popular, no tanto, la creación de un grupo que trabaja en el desarrollo de un vehículo de conducción autónoma que pueda reducir los costes de transporte.

¿Estás preparado para dejar de conducir?

¿Qué puede pasar si los coches son autónomos?

Entre tres y siete años calculan los expertos que podría tardar en llegar este avance tecnológico. Al principio, como en todo sistema disruptivo, los coches autónomos solo estarían al alcance de unos pocos. Pero, en otros pocos años más, pese a quien le pese, podrían generalizarse e incluso sustituir a la conducción tradicional. ¿Qué futuro nos espera?

  • No tantas muertes en carretera

Los coches autónomos están diseñados para tener un mayor control en situaciones imprevistas y su capacidad de respuesta es más rápida.

  • Mejor para el bolsillo

El coste de mantenimiento se reducirá, debido a la optimización del uso. El coche autónomo será, probablemente, híbrido o eléctrico. Su compra inicial será más cara, pero la amortización  del consumo y uso equilibraran la balanza.

  • No más errores humanos

No se cansan o se despistan y sus cálculos son mucho más precisos. Además, no se programarán para realizar prácticas incívicas –muy comunes en algunos conductores humanos–.

  • Coches "urbanitas"

Por el momento, el desarrollo de los coches autónomos está muy dirigido al entorno urbano. Puede que con los años se extienda a todo el público pero su target inicial es este.

  • Controversia sobre la toma de decisiones

¿Qué principios éticos deben gobernar la "inteligencia" un coche autónomo? Las empresas están trabajando en el desarrollo de esas normas, pero no es fácil. ¿A quién salvar antes a un niño o a un anciano?, ¿a un ladrón o a una víctima?, ¿podrá el coche discernir entre ellos?, ¿puede que el coche decida que sacrificar a su ocupante sea el mal menor?, ¿nos subiremos a un coche que puede elegir la autodestrucción?

  • Supervisión del "conductor"

No solo el conocimiento del código fuente garantiza el buen funcionamiento de este tipo de tecnología. El algoritmo de aprendizaje rápido que utiliza esta inteligencia artificial solo se revelará a través del comportamiento. Delegar decisiones conllevará una supervisión del "conductor", aunque con el tiempo, esta premisa pueda cambiar.

  • Las barreras legislativas

El desarrollo del coche autónomo tiene como límite la legislación. Por el momento, empieza a abrirse camino en EE. UU., cuatro estados reconocen este tipo de conducción. Sin embargo, en Europa su desarrollo está muy limitado.

  • Interacción entre humanos y coches

Un peatón hace un gesto para que continuemos en un paso de cebra, un obrero nos indica que debemos cruzar por otra vía, un repartidor parece que va a estar un buen rato descargando mercancía,... ¿Pueden los coches autónomos llegar a comprender estas situaciones? Coches tradicionales y autónomos se verán obligados a convivir en carretera y la relación no será equilibrada mientras el factor humano siga presente.

  • ¿Quién se responsabiliza de los accidentes?

Si el conductor no conduce, ¿quién debe asumir la culpa? Las compañías no quieren tener problemas, lograr la mayor fiabilidad posible es su objetivo para evitar este problema.

  • Potencial de un ataque informático

Esta es la desventaja de la hiperconectividad. Es uno de los motivos por los cuales la supervisión humana es tan importante.

  • Dejar de tener coche

Si en la conducción no es necesaria la participación de una persona, quizás pierda para esta el interés. Opciones como la conducción colaborativa y medios de transporte públicos pueden sustituir nuestra forma de viajar.

  • Confianza del público

Subirse a un coche que conduce solo requiere mucha confianza.  La población tiene que creer en él, para su adopción como medio de transporte. Solo el tiempo y el trabajo proporcionarán esta confianza.

Es inevitable cuestionarnos acerca de ello. Si el desarrollo del coche autónomo avanza al mismo ritmo que el resto de la tecnología digital, puede que la conducción humana este abocada a la extinción. A la conducción le quedan incuestionables años por delante, pero no sería extraño que en un futuro esta función quedase relegada a un simple hobby o una práctica vintage. Todo depende de lo dispuestos que estemos a aceptar este cambio.