Europa prefiere la gasolina

12-02-2018 | Redacción CEU

Los coches eléctricos y los híbridos se presentan como la apuesta de futuro automovilístico en el continente pero, aunque la cifra de matriculaciones no para de aumentar, su volumen en Europa aún está lejos de alcanzar al de los vehículos que utilizan el combustible estrella, que ahora es la gasolina. Los conductores no se han confundido al repostar sus coches, tampoco los expertos al publicar las cifras. El 50% de los europeos apuesta por este combustible. El diésel pierde su posición privilegiada en el mercado. ¿Cuáles son las razones? ¿Ha aumentado la conciencia ecológica de los europeos? ¿Por qué eligen la gasolina y no otras alternativas?


La venta de coches de gasolina ha alcanzado la mitad del mercado automovilístico europeo  según los datos ofrecidos por la consultora Jato. Este supone un crecimiento del 10,9% del combustible en el continente y se ha materializado en un total de 760.000 unidades. Los vehículos de gasolina han conseguido capitalizar la pérdida de cuota de mercado de los automóviles diésel, que representó este pasado año un 7,9%, la cuota más baja en una década. El diésel ya no es la primera opción de los europeos. Europa prefiere la gasolina.

Esta tendencia también se percibe en nuestro país. España es uno de los estados con mayor penetración del diésel, pero también ha experimentado la pérdida de liderazgo de este carburante en el sector. La  posición de privilegio que tenía el gasóleo en el país está desapareciendo en beneficio de la venta de turismos de gasolina. En enero, esta representó un 51,7% del total de las matriculaciones, casi 10 puntos más que las de diésel, que constituyen un 41,8% según el último balance mensual realizado por las asociaciones Anfac, Ganvam y Faconauto. La dieselización española pierde fuerza y el cambio de mentalidad aunque lento es notorio. Si se contrastan estos datos con los del mismo mes de enero de 2017, se percibe un incremento de un 33% de la compra de coches con motor de gasolina por parte de los particulares, un 24% a cuenta de las empresas de alquiler.  

¿Por qué ha perdido su hegemonía el gasóleo?

Aunque han sido muchos los factores que han repercutido en este descenso de las ventas de coches diésel, es inevitable asociar su caída, en parte, al escándalo generado por la alteración en las mediciones de los gases contaminantes en motores diésel, el conocido como "dieselgate" que tantos titulares ha acaparado en la prensa. Este caso ha afectado tanto a consumidores, en el descenso de la demanda de coches de este tipo y aumento de su escepticismo, como a fabricantes, que ya no apuestan con la misma fuerza por el combustible y prefieren volcarse en el impulso de vehículos eléctricos. No obstante, existen también otras razones que han propiciado la caída en el ranking europeo del gasóleo.

Durante los últimos años, los estudios sobre los efectos nocivos de los gases emitidos por los motores diésel se multiplicaron. La propia Agencia Europea del Medio Ambiente ha alertado durante años de sus consecuencias, la muerta prematura de miles de personas en el continente debido a la contaminación atmosférica. En 2012, la Organización Mundial de la Salud declaró que los gases que genera la combustión de los motores de gasóleo son cancerígenos, se incluyó a estos en la misma categoría que el arsénico, el asbesto y el gas mostaza. Europa ha pasado de impulsar los vehículos de gasóleo, que llegaron a representar el 70% del parque europeo, a legislar acerca de la reducción de emisiones. De hecho, la Comisión Europea pretende reducir el 40% de gases invernadero en 2030.

Las grandes ciudades europeas están impulsando planes para liberar de coches a las ciudades y reducir e, incluso, prohibir la circulación de los coches diésel en sus vías. En París, los coches diésel no podrán circular a partir de 2020. En muchas ciudades alemanas no se podrá entrar al centro si es a bordo de un vehículo de gasóleo. Noruega es uno de los países más restrictivos. En 2025, tiene previsto prohibir tanto a los coches diésel como los de gasolina. Otras ciudades como Atenas, Londres y Madrid también desarrollan legislaciones que favorecen el progresivo desuso de los coches que circulan gracias a este combustible.

Aunque en 2017 se matricularon en Europa 15,57 millones de coches –un 3,1% más que año pasado según la consultora Jato–, muchos expertos señalan el efecto que ha podido tener el brexit  en la industria de la automoción y, de forma particular, en el descenso de la compra de vehículos de gasóleo. La incertidumbre en el mercado, la inflación y la preocupación de los consumidores acerca de una posible subida de los impuestos que soporta el gasóleo podría haber provocado el descenso de la venta de automóviles diésel en el país y el consecuente impulso de la compra de coches de gasolina.

Europa prefiere la gasolina

¿Por qué eligen gasolina y no otras alternativas?

Los fabricantes están apostando por los vehículos híbridos y eléctricos. Trabajan en diseños de nuevos prototipos con una mayor autonomía y en ampliar sus gamas en detrimento de la fabricación de coches diésel. Los gobiernos también están apostando por el impulso de estos vehículos alternativos. En España, un ejemplo de ello es el plan Movalt. Sin embargo, estos coches alternativos en Europa solo han alcanzado una cuota de mercado de un 4,8%, según Jato. Este es un crecimiento notable,  representa un 46% respecto al año anterior, pero aún muy pequeño en relación al volumen total del mercado automovilístico europeo.

El elevado precio, las limitaciones en la autonomía o la escasez de puntos de recarga son cuestiones que siguen echando para atrás a muchos compradores europeos. Aunque las cifras revelan que hay un cambio de tendencia y mentalidad en los conductores del continente y una mayor conciencia ecológica, estas no se han materializado en una rápida transición hacia al modelo eléctrico. Cambiar de la noche a la mañana un modelo de movilidad tan consolidado es difícil, sino imposible –aunque también necesario en términos medioambientales–. El descenso del diésel es progresivo y aunque parece que puede ser reemplazado por la gasolina, la mayoría de expertos coincide en que este es un viraje temporal. Los automóviles de gasolina también sufrirán las consecuencias de las restricciones legislativas y, de forma lenta, aunque progresiva, acabarán siendo sustituidos por híbridos enchufables primero y por eléctricos luego.

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