Latidos que sustituyen contraseñas

Lunes, 2 julio 2018 | Redacción CEU

La implementación futura de sistemas biométricos como nuevo método de pago está mucho más cerca de lo que a primera vista pueda parecer. Las huellas dactilares, la voz, el rostro, el iris de los ojos o, incluso, los latidos del corazón podrán convertirse en nuestras nuevas tarjetas de crédito. Cuanto más progresa el desarrollo de la biometría, más atrás se van quedando el efectivo y los plásticos. ¿Cómo se perfila el futuro de los métodos de pago? ¿Qué promete la implementación de los sistemas biométricos? ¿Cómo afectará la llegada del pago invisible al sector de las finanzas personales?

 

A lo largo de nuestra vida, nos damos de alta en diversos servicios, nos registramos en diferentes plataformas y utilizamos multitud de dispositivos. La obsolescencia no hace más que acentuar este último aspecto. Como resultado, acabamos acumulando un número considerable de contraseñas que utilizamos para diferentes propósitos, siendo quizás la protección de nuestras finanzas personales uno de los más importantes. No es de extrañar que los usuarios más avispados acaben diseñando un complejo sistema nemotécnico para recordarlas o que los más despistados utilicen códigos repetidos, reduciendo de esta forma la seguridad de sus credenciales.

Por supuesto, siempre queda la última opción, recurrir al socorrido servicio de emergencia que reza:  “¿Has olvidado tu contraseña?”. La mayoría de proveedores ofrecen la posibilidad de recuperar una contraseña gracias al envío de un código a través de un SMS, la respuesta a una serie de preguntas o la activación mediante un correo electrónico. Este es un proceso engorroso, pero hasta ahora  necesario para nuestra supervivencia digital. Los sistemas biométricos plantean poner fin a esta situación. Su llegada convierte a los códigos pin y a las contraseñas en herramientas obsoletas. Las particularidades, los rasgos físicos y los comportamientos de las personas serán en sí mismos los nuevos métodos de autenticación.

Un cambio de mentalidad

La digitalización ha impactado a todos los sectores. En el mundo financiero y, específicamente, en el sector de los métodos de pago está facilitando un cambio de mentalidad. El contactless ha sido acogido con entusiasmo entre los compradores. Los usuarios confían cada vez más en sus móviles y en las aplicaciones que descargan en ellos. El pago online ya no es un comportamiento que genere fricción. Parece que la deriva nos lleva hacia un futuro en el que el efectivo e incluso el uso de tarjetas de crédito sean cada vez menos necesarios.

Cabe mencionar el caso de China. El gigante asiático se ha convertido en uno de los países abanderados del pago digital. Este liderazgo se debe en parte al éxito de Wechat como red social integradora y unificadora de servicios. Sus usuarios no solo utilizan esta plataforma para socializar, también como método de pago. La compañía china Alibaba también está apostando por la biometría en los pagos. Los usuarios que tengan monedero digital en Alipay pueden efectuar su compra en el la cadena de KFK gracias al sistema de reconocimiento de rostro “Smile to pay” y la aportación de su número de teléfono. No obstante, es importante precisar que el uso de tarjetas de crédito en China no estaba tan arraigado como en otros países. La costumbre era utilizar efectivo en los pagos. Un hecho que ha facilitado este tránsito.

Uno de los retos que los impulsores de los sistemas biométricos enfrentan consiste en conseguir precisamente que la sociedad sea receptiva y se adapte de forma rápida a esta nueva tecnología, como ocurre en China. En principio, este punto no parece plantear muchos problemas, sobre todo entre las generaciones más jóvenes. Un estudio de Mastercard y la Universidad de Oxford revela que el 90% de usuarios de servicios financieros están dispuestos a adoptar estos nuevos sistemas. No obstante, hasta el momento, esta tecnología se ha utilizado en entornos supervisados como los controles de los aeropuertos. De ahora en adelante, las personas tienen que adaptarse a nuevos espacios por su cuenta, como ocurre en el caso del entorno móvil. Este mismo informe evidencia que solo el 36% de los usuarios está familiarizado con los sistemas biométricos.

La futura implementación de la biometría en las finanzas también depende del nivel de predisposición del mundo de los negocios a adoptar este tipo de pago digital. A día de hoy, el sector no se muestra reacio, parece apostar cada vez más por esta tecnología. En concreto, un 66% de las empresas encuestadas en el citado informe planean implementar sistemas biométricos en los próximos años. No obstante, las compañías también tendrán en cuenta factores como el coste que supone enfrentar este reto.

 

Latidos que sustituyen contraseñas

De camino hacia el pago invisible

Uno de los factores clave que está promoviendo el desarrollo de la biometría en el sector de las finanzas es el nivel de seguridad que ofrecen estos sistemas. Las técnicas de autenticación biométrica ofrecen confianza, su reconocimiento promete ser inequívoco. Esta tecnología contribuye, por lo tanto, a reducir el riesgo de fraude y la suplantación de identidad, incluso ayuda a combatir la economía sumergida.

No obstante, la adopción de esta tecnología debe ir de la mano de un apropiado desarrollo y evolución de los métodos que garantizan la seguridad de las operaciones basadas en la biometría. Las huellas dactilares no se pueden robar, pero sí son susceptibles de reproducirse sus características con fines delictivos. Es ahí donde entra en juego la biometría del comportamiento, una nueva tendencia que permite utilizar variables ligadas a nuestras particularidades como la forma de escribir, de caminar, de movernos o, incluso, la forma en la que late nuestro corazón.

Si esta tecnología parece tener el terreno abonado para su desarrollo es en gran parte por la demanda de la sociedad de una mayor practicidad, reducción de costes, comodidad y rapidez en los pagos. Avanzamos hacia una sociedad donde el pago invisible parece perfilarse con nitidez en el horizonte. Pasar por caja para pagar, esperar en las colas o sacar la cartera del bolsillo pueden llegar a ser costumbres prescindibles. Cada vez más compañías trabajan en el desarrollo de estas alternativas que permitirán convertir este pronóstico futurista en toda una realidad.

En CEU IAM Business School somos conscientes del periodo de transformación que afronta el sector financiero debido a los retos que plantea la digitalización y a los efectos de la irrupción fintech. Por esa razón, hemos diseñado un Programa Avanzado en Finanzas Digitales, FINTECH que centra su atención en temas como el potencial de los pagos móviles, la tecnología blockchain, el bitcóin, el crowdfunding, el big data, la ciberseguridad, los wallets o los brokers online.