La financiación de los "superproyectos"

26-02-2018 | Brenda Rodríguez López

Autopistas, túneles, aeropuertos, hospitales, parques eólicos, redes de fibra óptica, satélites, parques de atracciones, plantas de tratamientos de aguas, puentes, universidades, oleoductos,... Son muchos los proyectos que han salido adelante gracias a una alternativa de financiación conocida como "project finance" o finanproyecto. ¿En qué consiste este modelo de financiación? ¿Por qué resulta tan atractiva esta alternativa para los promotores? ¿Por qué le interesa a las entidades invertir en proyectos de alto riesgo o fuera de balance como estos? ¿Qué tiene que tener un "superproyecto" para conseguir financiación?

Más conocidos por su nombre anglosajón "project finance", los finanproyectos son un mecanismo de financiación que se utiliza en planes que requieren una alta inversión de capital. Desde carreteras hasta refinerías, son muchos los proyectos de gran envergadura que pueden encajar en este tipo de financiación especializada, pero principalmente suelen tener como meta la construcción de obras civiles, el desarrollo de nuevas infraestructuras o la puesta en marcha de proyectos energéticos.

Los finanproyectos son un modelo de financiación externa clave para que la materialización de estos "superproyectos" sea posible. Estas grandes iniciativas necesitan un elevado apalancamiento y un modelo de financiación que les cubra a largo plazo y que esté centrado en ellas para poder salir a flote. Como estos proyectos tienen dimensiones tan desorbitadas, suelen financiarse a través de un pool de bancos o fondos de capital riesgo. No son pocas las particularidades que presenta esta alternativa financiera. Son muy interesantes y pueden llamar la atención de cualquiera.

¡Proyectos fuera de balance!

En los finanproyectos, el propio proyecto es capaz de generar recursos suficientes para compensar la financiación, de hecho, son precisamente sus flujos futuros estimados los que se presentan como garantía de la amortización. El reembolso y respaldo de la financiación no se basa ni el valor de los activos físicos ni en la garantía de los socios promotores, sino en el propio cash flow generado por el proyecto que, por norma general, no se materializará hasta los dos primeros años de la puesta en marcha del mismo. La financiación dependerá, por lo tanto, de la capacidad que tenga el proyecto para generar flujos de caja libres y para poder reponer el capital invertido y los intereses generados. 

Lo que hace tan atractivo para sus promotores a este modelo de financiación es que permite sacar la deuda contraída fuera de su balance de contabilidad. De esta forma, se minimiza el impacto que esta deuda pueda tener en los costes financieros de los patrocinadores. Estos reducen en gran medida el riesgo que asumen, mantienen su capacidad de endeudamiento y pueden sortear obstáculos a la hora de emprender nuevos proyectos con otros préstamos. Los project finance pueden establecerse bajo dos tipos de financiación: 

  • Sin recurso: si el proyecto fracasa los financiadores no pueden exigir a los promotores sus bienes (solo los fondos propios de la SPV)
  • Con recurso limitado: dependerá de los compromisos contractuales y de las garantías adicionales establecidas
La financiación de los

¿Qué necesita un "superproyecto" para conseguir esta financiación?

En un finanproyecto, son muchas las partes involucradas (trabajadores, ingenieros, gestores, abogados, auditores,...), pero son dos los agentes fundamentales. Los patrocinadores o promotores que son los que proponen el "superproyecto" y que también son los encargados de llevarlo a cabo, puesto que son ellos los que disponen de los conocimientos y la experiencia. Ellos funcionan como socios y aliados de los financiadores, los segundos actores imprescindibles en esta ecuación, que suelen presentarse como un "pool" de bancos o fondos de capital riesgo. Ellos son los que, por norma general, asumen un riesgo mayor, solo tendrán como garantía los flujos de caja y los activos del proyecto, por ello, será indispensable un buen diseño del proyecto para estos decidan invertir en él.

Los project finance requieren obligatoriamente de la constitución de una sociedad vehículo de proyecto, conocida como SPV, que será financiera y jurídicamente independiente de los promotores, una sociedad ligada al proyecto sobre la cual se tejerá una red contractual para aportar solidez al mismo. Estos contratos serán vitales para el éxito de los "superproyectos". A través de multitud de cláusulas adaptadas al caso particular del proyecto se fijarán las condiciones de la financiación y su repago, se repartirán los riesgos asumidos por las partes y se establecerán las garantías. Este diseño es complejo, detallado y minucioso porque necesita reducir al mínimo la incertidumbre y el riesgo y asegurar que el proyecto llegue a buen puerto. Cuanto más firme sea el entramado jurídico-económico, más viable y rentable será el proyecto.

Los recursos que genera el proyecto tienen que permitir la devolución del capital invertido, de los intereses generados y cubrir también los gastos operativos. Los flujos de caja tienen que, por lo tanto, ser previsibles, estables y seguros y los riesgos que asumen las partes involucradas estar bien definidos y reducirse al mínimo. Informes, estudios de viabilidad, auditorías de terceros y contratos son los elementos decisivos que sustituyen en este modelo a los tradicionales métodos de garantía. Ofrecer un buen caso base que presente cifras y establezca ratios razonables es indispensable para que los financiadores apuesten por estos proyectos. 

Ventajas y desventajas de los "project finance"

Aparte de sus características esenciales como la contabilidad fuera de balance o la financiación a través de los flujos de caja del propio proyecto, los finanproyectos ofrecen otras ventajas como la reducción del riesgo que afrontan los promotores, el apalancamiento elevado que suele situarse entre un 60 y un 90% del total o la cobertura de la financiación hasta que se alcance la rentabilidad. Estos modelos suponen una alternativa que hace posible la entrada de financiación privada en la promoción de bienes de interés público. También pueden ser útiles en la internacionalización de  muchas compañías y en el diseño y puesta en marcha de proyectos innovadores y medioambientales

Aunque los finanproyectos son modelos de gran utilidad para la financiación de "superproyectos" que requieren una alta inversión, su diseño es, por otro lado, laborioso y muy complejo. Implica además un coste alto, mucho trabajo y es necesario contar con profesionales que tengan un alto nivel de especialización. Ellos tienen que tener en cuenta en su desarrollo los diferentes riesgos que asumen las diferentes partes y establecer garantías, due diligence y ratios bien definidos para que el "superpoyecto" sea exitoso. Cuanto más elevado sea el riesgo que asumen, más alta la rentabilidad de los financiadores, de ahí también su interés. Además, este modelo traslada el riesgo de los promotores al proyecto y permite a los financiadores un seguimiento intensivo del mismo. Siempre que el diseño y el caso base sea bueno, el proyecto será un negocio rentable. 

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