Las cosas saben lo que quiero, ¿lo sabes tú?

Viernes, 18 agosto 2017 | Redacción CEU

Desde un peine hasta un camión de gran tonelaje, todas las cosas son susceptibles de conectarse a la red. La interconexión de los objetos cotidianos promete un gran impacto en el marketing digital. Esta transformación requiere tiempo y trabajo, ¿estaremos preparados para su llegada? ¿Cómo afectará la aparición del Internet de las cosas a las estrategias de comercialización de los medios digitales?

 

Tu cama sabrá cuando baja la temperatura y te mantendrá caliente en invierno. ¡Adiós a los pies fríos! Si compartes colchón, este regulará de forma independiente cada parte. ¡No más luchas por las mantas! El despertador estará al tanto de tus costumbres. Si necesitas poner la alarma varias veces para evitar quedarte dormido, se adaptará a tu pequeña obsesión. No hay excusa para llegar tarde, cuando el coche te avisa con antelación de una cita y te espera en la puerta. El cepillo de dientes te regañará, si no te has cepillado con regularidad. Y el médico a través de una pulsera estará informado, si sufres riesgo de tener un paro cardiaco, y a tiempo de actuar, si algo te ocurre. No es ciencia ficción, este es el futuro que pronostica la llegada del Internet de las cosas (IoT).

¿En qué consiste el "Internet of Things"?

La Cuarta Revolución Industrial esta aquí y trae bajo el brazo un nuevo sistema digital en el que las cosas pueden conectarse a Internet y, a su vez, entre sí. Una telaraña de objetos cotidianos 'inteligentes' enlazados también a nosotros. Este es uno de los cambios más disruptivos de la transformación digital y, sin duda, alterará la rutina diaria de esta sociedad.

No necesitarás mantener tu teléfono cerca para sentirte conectado en todo momento. Cualquier objeto puede integrar sensores inteligentes que ofrezcan información sobre multitud de variables tanto personales como colectivas, sin la interacción del ser humano. Los procesadores son cada vez más pequeños y tienen un menor consumo y los protocolos de comunicación avanzan por buen camino. Estas tecnologías cuando se combinan permiten la extracción de datos, su envío y recepción y el análisis de resultados de la interacción con los objetos.

La interconexión de las cosas ofrece algo más que información útil que monitorizar. Cuando entra en juego la inteligencia artificial, las funcionalidades se disparan. Se pueden programar actividades específicas en función de la información recibida, automatizando los procesos y aprendiendo con la experiencia. Las personas no tienen por qué permanecer al margen de esta ecuación, siempre pueden efectuar cambios y  hacerlo incluso de forma remota.

¡El futuro ya es presente!

Cuando hablas del Internet de las cosas, parece que te refieres a un concepto abstracto, lejano e inaccesible. En realidad, este cambio se gestó décadas atrás y ahora encuentras ejemplos de interconexión de los objetos en multitud de sectores como la industria de producción en masa, el transporte, la infraestructura urbana, el cuidado medioambiental y el sistema sanitario.

Hace algunos años, los electrodomésticos empezaron a estar conectados entre sí, aunque en un circuito cerrado. Es ahora cuando los aparatos en las casas empiezan a vincular esta a la red global para posibilitar una experiencia personal y mejorada. Es el caso de Apple y Google que avanzan en sus respectivos proyectos, Home Kit y Google Home, para que sus usuarios puedan controlar los objetos de su hogar desde su móvil o un dispositivo inteligente.

Otro ejemplo de la adaptación de este nuevo sistema de interconexión de objetos es el la práctica de las grandes cementeras indias de poner sensores en las partes de su maquinaria de modo que antes de que las piezas fallen, sepan que las tienen que cambiar. Esto supone un gran ahorro en costes de mantenimiento.

La integración del Internet de las cosas en la sociedad pone a prueba el ingenio de los profesionales de marketing. Una empresa que ha conseguido aprovechar bien la oportunidad de negocio es Amazon con los Dash Buttons. Estos botones inteligentes se colocan cerca del lugar donde se utiliza el producto. Cuando se está acabando, una simple presión en ellos solicita el envío del producto a casa. Aunque requiere la interacción de la persona, es innovador y cómodo para el consumidor y consigue fidelizar al cliente de una forma asombrosa. Es muy difícil que el consumidor compre el producto del competidor.

Las cosas saben lo que quiero, ¿lo sabes tú?

El marketing digital de las cosas

Los marketeros siempre se han tenido que adaptar rápido a los cambios. No pueden permitirse el lujo de resistirse a ellos o fracasarán. Tanto el Big Data como el Internet de las cosas son terreno abonado para cultivar nuevas estrategias comerciales, los canales para llegar al consumidor se multiplican, conocemos mejor al cliente, las compañías tienen interés en invertir en ellos,... Si los profesionales del sector saben aprovechar bien la coyuntura, el éxito está garantizado. Pero este es un mundo completamente nuevo que necesita estudio, tiempo y trabajo. ¿Cuáles son los retos que enfrenta 'el marketing digital de las cosas'?

Mayor nivel de exigencia e inmediatez

La personalización de la oferta será muy precisa, la demanda también. Sabremos qué y cuándo lo necesitan. Los usuarios querrán exactamente eso, en ese mismo momento. Es imprescindible el perfeccionamiento de la inteligencia artificial, el desarrollo de la publicidad programática y la garantía de una buena logística que la acompañe.

Conexión emocional y personal con el usuario

La publicidad entra en un territorio cada vez más personal e íntimo. No puede utilizar el mismo lenguaje que antes. Las firmas que emocionen y conmuevan a los usuarios, serán las que realmente consigan llegar a ellos. Cualquier compañía que la gente identifique como invasiva tendrá muchas posibilidades de fracasar.

Creación de experiencias novedosas y diferentes

Este es un entorno diferente y todavía muy poco explorado. Un mundo que ofrece multitud de posibilidades de triunfo. Es necesario desarrollar técnicas y procesos originales y abrir los ojos a la creación de experiencias atractivas para el consumidor. El ingenio y la creatividad de los maketeros son indispensables para construir nuevas realidades.

Los peligros de las prisas

Si aún no se ha expandido globalmente esta nueva industria es porque es cara y requiere mucha inversión para transformar la infraestructura actual y mejorar los sistemas de procesamiento y los sensores. El tiempo corre en contra pero el lanzamiento un producto nuevo necesita un buen examen. Las ganas de ser los primeros no deben prevalecer sobre el desarrollo de la tecnología. De no ser así, el riesgo de sufrir un grave deterioro de la imagen es alto.

Dudas sobre el acceso a los datos

Hay muchas incógnitas acerca de cómo, cuándo y dónde tendrán las compañías acceso a los datos de 'las cosas'. Quizás los consumidores no estén dispuestos a compartirlos y la legislación juegue a su favor. Quizás las empresas puedan ofrecer algún tipo de incentivo por su intercambio.

En un mundo en el que las cosas dejan de ser solo cosas, los humanos no pueden perder su sino. Humanizar sin deshumanizar y avanzar sin retroceder. El Internet de las cosas ya esta aquí.