¡Mi coche es tu coche!

18-08-2017 | Redacción CEU

Las compañías de "car sharing" circulan con más fuerza en las ciudades españolas. Las firmas automovilísticas son cada vez más conscientes de la importancia del transporte compartido en las grandes urbes e impulsan sus propios proyectos. La industria de la automoción se ve obligada a redefinir su modelo de negocio porque a los "millennials" no les gusta comprar coches tanto como a su generación predecesora. ¿Tendremos coches en el futuro o nos limitaremos a compartirlos?

 

La adaptación española del 'sueño americano' incluiría un piso y un coche en propiedad. El entorno post-crisis y la aparición de la cultura 'millennial' han trastocado los antiguos patrones. Aún así, estos dos pilares del modelo de inversión de nuestro país son difíciles de derrumbar de la noche a la mañana –y tampoco tienen por qué desaparecer–. Los españoles seguimos intentando cumplir nuestro propio sueño mientras otras alternativas se colocan sobre la mesa.

¿Qué es el "car sharing"?

La concentración de población en las zonas urbanas, el lento avance hacia el modelo de 'green cities', la hiperconectividad, las políticas de transporte, la falta de poder adquisitivo y las ganas disfrutar de experiencias diferentes han contribuido a que el car sharing aparezca con fuerza en las principales ciudades españolas. Las nuevos servicios de movilidad abrieron el camino. Ahora, Cabify o Uber están completamente instaurados en el tejido estructural de urbes como Madrid y Barcelona.  Pero ¿en qué consisten las nuevas experiencias de conducción compartida?

No se debe confundir car sharing con carpooling que es una práctica contemporánea pero muy diferente. Esta última es una modalidad que se lleva practicando hace años en la que varias personas, comúnmente a través de algún tipo de plataforma digital, se ponen de acuerdo para compartir gastos en un viaje con un coche particular. Sin embargo, el car sharing se basa en el alquiler de un automóvil compartido en un corto y limitado periodo de tiempo.

Hay dos tipos de car sharing. El primero implica el retorno del vehículo que alquila el cliente a una base fija. Hay una segunda opción que se conoce como free-floating y que ofertan empresas como Car2go. Estas compañías ofrecen la posibilidad de desplazarse con el coche y dejarlo en otro punto que no sea el de partida. El sistema es muy similar al que se utiliza en las grandes ciudades europeas con las bicicletas de alquiler. Los servicios de este tipo de car renting suelen caracterizarse por su flexibilidad horaria y accesibilidad. Dos requisitos que lo hacen muy atractivo a ojos de las generaciones más jóvenes.

¡Mi coche es tu coche!

Los "millennials" prefieren compartir

Desde su invención hasta nuestros días, el coche siempre ha representado un símbolo de estatus. Como  explica José Manuel Garaña, Director del Máster en Dirección de Empresas de Automoción, en una entrevista reciente: <<para el comprador español, el sentimiento de "posesión" de un vehículo sigue siendo importante, de hecho, tras la vivienda, sigue siendo la compra más importante en el entorno familiar y personal del individuo>>. No obstante, se avista un cambio entre las generaciones más jóvenes y la industria del automóvil no lo pasa por alto.

Los jóvenes están acostumbradas al uso diario de sistemas de información digital donde todo está al alcance de su mano con herramientas como móviles, tabletas, portátiles y a través del uso de plataformas como Netflix o HBO. Además, todo avanza hacia la interconexión de los objetos cotidianos, conocida como el Internet de las cosas (IoT). El Profesor de Gestión y Organización de Empresas en la Universidad San Pablo CEU puntualiza también: <<no es solo que lo sepan utilizar y lo vean absolutamente esencial, sino que ya no contemplan otra forma de gestión de su tiempo y de su demanda de ocio y de vida en general>>. Esta nueva realidad impregna todos los parámetros de la sociedad. Los jóvenes como potenciales clientes en el sector de la automoción demandan una  atención a sus intereses, una transformación del negocio.

Los fabricantes de automóviles han tomado cartas en el asusto. Emerge un nuevo paradigma del automóvil que no está centrado en la propiedad. La industria no se resiste a la penetración del car sharing, sino que la abraza y amplía su inversión en el desarrollo de este tipo de servicios. Las compañías son muy conscientes del cambio de mentalidad. De hecho, el 59% de los directivos vaticinan que la mitad de los conductores no querrá tener un coche propio en 2025 –más de un tercio de los consumidores opina lo mismo–. Los jóvenes ya no tienen el mismo interés en sentirse dueños de un coche y, por lo tanto, el interés de compra de vehículos desciende frente a sus generaciones predecesoras. Para ellos, cuestiones como las ganas de viajar y tener nuevas experiencias son más importantes en su toma de decisiones que el anhelo de ser propietarios de un coche.

¿Cómo se vislumbra el horizonte del "car sharing"?

Sopla viento a favor en el desarrollo de la movilidad compartida. El cuidado del medioambiente y las políticas de medios de transporte de las principales urbes europeas impulsan su crecimiento. El car sharing es una realidad en entornos interurbanos. Pero todavía existe una 'brecha rural' muy grande. No obstante, las compañías están empezando a trabajar en el desarrollo de estas experiencias de vehículos compartidos alejadas de los habituales entornos urbanos. Un ejemplo de ello es la iniciativa de Nissan en áreas como Reus, Soria y la carretera de Vi.

Los concesionarios quieren pasar de convertirse en simples vendedores de vehículos a transformarse en proveedores de servicios de movilidad. Por ejemplo, el fabricante de Mercedes y Smart, Daimler AG con Car2go en Madrid; Ford que creó GoDrive y ya funciona en Inglaterra y Estados Unidos; o el proyecto ‘Cité Lib by Ha:mo’ de Toyota. A este interés por la movilidad colaborativa de los fabricantes de coches, se le suma el de las empresas de alquiler de vehículos que no quieren quedarse atrás: desarrollan nuevos planes estratégicos, compran filiales y renuevan sus flotas de coches.

El car sharing tiene un futuro prometedor y vinculado al desarrollo del coche eléctrico. Ambos avanzan en la misma dirección: descenso de emisiones, modernización y mejora del transporte, integración en las políticas medioambientales,... También ambos enfrentan los mismos obstáculos en el camino, como abaratar sus costes, desarrollar su infraestructura y erigirse como negocios rentables. Aún así y pese a estos baches, al horizonte del car sharing está despejado y promete kilómetros de carretera por delante.