¿Por qué el "blockchain" puede transformar las finanzas?

Lunes, 15 enero 2018 | Redacción CEU

Lo más interesante acerca del bitcóin podría encontrarse justo detrás de él, en la tecnología "blockchain". Este sistema es algo más que una plataforma para el intercambio de criptodivisas, aunque siga siendo este su principal escaparate. La cadena de bloques parece tomar impulso para lo que se avecina. Su utilización podría marcar un antes y un después en múltitud de sectores y, de forma particular, en el mundo financiero. Muchos expertos mantienen que el "blockchain" transformará la gestión tradicional. ¿Qué razones argumentan? ¿Cómo puede cambiar la contabilidad digital distribuida el sistema financiero?

 

A diario, las personas realizan multitud de operaciones sin ser conscientes de que están confiando constantemente en un intermediario para llevarlas a cabo. La llegada de Internet propició que este tipo de acciones se efectuaran con mayor rapidez y frecuencia; tanto que, cada vez más, confiamos en terceros para cuestiones antes impensables como comprar billetes de avión en buscadores y páginas web, hacer transferencias a través de banca electrónica y aplicaciones especializadas, enviar documentos de trabajo importantes gracias al correo electrónico o intercambiar fotos personales con amigos a través de mensajería instantánea. Esta relación está tan normalizada que ni siquiera cuestionamos su confiabilidad, pero estas operaciones pueden estar sujetas a condiciones e, incluso, comisiones. Además, ¿son siempre infalibles y fiables estos intermediarios?, ¿es necesario facilitar todos estos datos a terceros?, ¿y si fuera posible prescindir de ellos? La cadena de bloques pretende eliminar a estas terceras partes de la ecuación y reducir el riesgo a cero.

¿Qué es "blockchain"?

La cadena de bloques es un sistema de registros distribuidos que se construye a través de nodos, ordenadores conectados entre sí que comparten un lenguaje y protocolo y que permiten la transmisión de paquetes de información encriptada –bloques– de forma verificable, eficiente e inmutable entre dos partes. En otras palabras, la cadena de bloques es un libro de contabilidad único donde se registran y archivan estos intercambios de información y transacciones de tal forma que cualquiera pueda confirmarlos –siempre que sean públicas y no privadas solo visibles para aquellos que indiquen sus propietarios–. Esta tecnología imposibilita la alteración de estas transacciones sin establecer nuevos bloques, sin que alguien se percate o sin su eliminación. Para que la transacción se lleve a cabo es necesario que estos nodos la verifiquen, lo que implica que este sistema sea muy seguro.

La primera blockchain que existió fue la red de bitcóins. Debido al imparable y exponencial crecimiento del valor de esta criptomoneda, la tecnología blockchain se vio en un primer momento eclipsada. Pero, aunque a primera vista, pudo parecer una simple plataforma de intercambio de divisas digitales, su potencial es mucho más grande. La cadena de bloques permite trabajar no solo con bitcóins, sino también con otros activos como pueden ser acciones, votos, contratos, documentos, productos básicos, préstamos, etc. y sin la necesidad de recurrir a un intermediario, es decir, de forma directa –one to one–. Un ejemplo de los múltiples usos que puede tener la cadena de bloques es el último anuncio de Kodak y Wenn,  quieren utilizar esta red para crear vínculos sólidos entre los autores y sus fotografías, y de esta forma proteger sus derechos de imagen.

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Una herramienta revolucionaria

Según el canadiense Don Tapscott, considerado como una de las personas más influyentes a nivel mundial en el impacto de la tecnología en los negocios y la sociedad, la tecnología blockchain supone una "segunda era de Internet". Este experto explica que la cadena de bloques es una forma de poder confiar los unos en los otros sin necesidad de terceros como bancos, compañías de tarjetas, gobiernos o redes sociales. La cadena de bloques significa para muchos la democratización de la creación de valor, como ocurre con Internet, nadie es su propietario, pero todo el mundo puede beneficiarse de él. Incluso algunos analistas como Tapscott aluden a su carácter inclusivo sobre sectores de población a los que es difícil llegar como los no bancarizados. Entre las grandes ventajas que destacan sus entusiastas se encuentran la reducción de los costes y los tiempos, el combate contra la corrupción, el aumento de la confianza transaccional y su alto nivel de seguridad.

Aunque es una tecnología aún poco explorada y en una fase inicial de desarrollo, el blockchain podría abrir las puertas a una economía descentralizada donde los usuarios tuvieran una mayor libertad y un nivel más alto de participación y autonomía. Lo que realmente convierte a la cadena de bloques en una tecnología disruptiva es su capacidad de trasladar la confianza a los usuarios al prescindir de la necesidad de contar con intermediarios para aportar a algo valor. Esta red no se limita al intercambio de información como Internet, sino al intercambio de valor.

La cadena de bloques tiene que enfrentarse a ciertos obstáculos legales y de confidencialidad, como apunta una encuesta del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge y,  también, a otro tipo de dificultades energéticas, organizativas e, incluso, sociales. Solo el tiempo, el desarrollo normativo y la innovación pueden contribuir a salvarlos. Por otro lado, sus detractores también señalan el riesgo de que, de forma deliberada o accidental, alguien introduzca un error en el registro, siendo muy difícil revertirlo, o del peligro que implica la falta de árbitros cuando se produzcan estos errores o fraudes.

El futuro del "blockchain" en las finanzas

El sector financiero es uno de los ámbitos que antes se ha percatado del potencial de la cadena de bloques, debido en gran parte a su estrecha relación con las criptomonedas. Uno de los ejemplos más conocidos es Ethreum que aparte de haber desarrollado una criptodivisa, denominada Ether, tiene su propia cadena de bloques basada en un sistema de contratos inteligentes. Estos acuerdos entre dos o más partes posibilitan que a través de requisitos verificables en red, estos puedan gestionar de forma descentralizada, sin intervención directa, y automatizada micropagos y otros procesos de negocio. Esta innovación tecnológica reduce el coste de la gestión de los contratos y, en caso de desacuerdo entre partes, el propio contrato podría discernir cómo se resuelve la disputa.

Uno de los síntomas que apuntan a que la cadena de bloques será clave en el futuro de las finanzas, es que las entidades bancarias están trabajando cada vez más en el desarrollo de esta tecnología. Incluso, muchos de estos expertos están apostando por crear sus propias startups o abandonar grandes entidades por trabajar en ellas. Entre los cambios que promete el desarrollo de la cadena de bloques en el sector financiero, se encuentran la reducción de la burocracia necesaria en operaciones financieras, la capacidad de realizar transferencias transfronterizas entre bancos de forma rápida y segura, el impulso de la transparencia y auditoría o la mejora de las relaciones entre instituciones financieras.

El futuro del blockchain podría revolucionar no solo el mundo de las finanzas, sino muchos otros ámbitos como la gestión de recursos, la identidad digital, los derechos de propiedad, la logística, la distribución musical, la sanidad pública,... Los frenos en la cadena de bloques se encuentran, al menos hasta el momento, en los límites de la imaginación.