¿Por qué las empresas deben preocuparse por alcanzar los ODS?

06-08-2018 | Redacción CEU

En 2015, las Naciones Unidas fijaron diecisiete objetivos globales para combatir los principales problemas que enfrenta la humanidad: la pobreza, la desigualdad, la protección medioambiental y la garantía de la paz y la prosperidad. Estas metas, que fueron pactadas a quince años vista, son ambiciosas pero también necesarias, y solo podrán alcanzarse, si los posibles agentes de cambio -los gobiernos, la sociedad civil, los ciudadanos y el sector privado- cumplen con su parte. Las compañías tienen, por lo tanto, un papel fundamental en el futuro de la sostenibilidad. Pero, ¿por qué es tan importante que las empresas se involucren en los Objetivos de Desarrollo Sostenible?, ¿por qué deben preocuparse por su futuro cumplimiento?, ¿es esta solo una cuestión normativa o ética?

 

A simple vista, puede parecer que la responsabilidad acerca del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) recae solo sobre los respectivos gobiernos de los 193 países que adoptaron este compromiso y, por lo tanto, solo suyo es el deber de velar por su conquista. Es cierto que fueron los diferentes líderes mundiales, en representación de sus estados, los que pactaron en 2015 un compromiso internacional para salvaguardar la sostenibilidad. Pero no menos real, es el impacto que puede tener en nuestro mundo el olvido de estos objetivos por una parte fundamental de nuestro sistema como es el sector empresarial. Este compromiso internacional será prácticamente imposible de alcanzar, si las empresas no se implican en su futura consecución.

¿Qué objetivos?

Como herederos de los Objetivos del Milenio, los Objetivos de Desarrollo Sostenible pretenden completar y fijar nuevas metas para conseguir superar los principales retos que enfrenta la población mundial actual. Llegados a este punto, consideramos indispensable enumerar estos diecisiete objetivos. No solo debido al interés que pueden tener estos objetivos para las empresas, sino porque, en la medida de lo posible, cada sujeto puede alinearse con ellos e intentar contribuir a la construcción de un mundo más justo y sostenible.

  1. Fin de la pobreza
  2. Hambre cero
  3. Salud y bienestar
  4. Educación de calidad
  5. Igualdad de género
  6. Agua limpia y saneamiento
  7. Energía sostenible y no contaminante
  8. Trabajo decente y crecimiento económico
  9. Industria, innovación e infraestructura
  10. Reducción de las desigualdades
  11. Ciudades y comunidades sostenibles
  12. Producción y consumo responsables
  13. Acción por el clima
  14. Vida submarina
  15. Vida de ecosistemas terrestres
  16. Paz, justicia e instituciones sólidas
  17. Alianzas para lograr los objetivos

Por supuesto, las empresas tienen una influencia directa en ciertos ODS como pueden ser el trabajo decente y el crecimiento económico, la producción y el consumo responsables, la reducción de las desigualdades, la igualdad de género y la industria, innovación e infraestructura. No obstante, hay ámbitos que, aunque en principio no parecen estar relacionados con el mundo empresarial, de alguna forma, aunque sea subyacente e indirecta, definitivamente sí lo están. Por ejemplo, una decisión corporativa acerca del embalaje de los productos alimentarios puede tener un fuerte impacto en la vida submarina; cuantos menos plásticos se utilicen en el packaging, menos plásticos acabarán en el mar (por cierto, este es un tema candente en la actualidad).

La empresa española y los ODS

La Organización de las Naciones Unidas considera que la empresa tiene un papel fundamental como agente clave de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esa es la razón por la que informes como SDG compass: The guide for business action on the SDGs recogen recomendaciones para que las compañías consigan alinearse con ellos:

  • Conocer y entender los ODS
  • Analizar las posibilidades y definir las prioridades
  • Fijar un programa de acción con indicadores y metas que sean anunciados públicamente
  • Integrar el programa en la empresa
  • Comunicar y reportar los logros

El Observatorio de los ODS también ha elaborado un informe centrado en el papel de las compañías sobre esta materia. En concreto, este estudio nació con el objeto de evaluar la contribución de las empresas españolas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Según el mismo, solo el 50,3% de las empresas que presentaron memorias (el 80% del total analizado) aportaron una información que no fuera exclusivamente financiera. Las empresas tecnológicas son las compañías que más informes de este tipo presentaron (un 90%). A estas, les siguen las del sector de la construcción y la energía (70%), y las que se especializan en servicios financieros, turismo e ingeniería. Los sectores de bienes y  servicios son los que más abajo se encuentran en este ranking.

La información recogida en este informe, que fue publicado en mayo, contempla datos correspondientes al año 2016. Este hecho puede haber propiciado que los ODS no estén todavía muy presentes en gran parte de las memorias de sostenibilidad de las empresas analizadas; de 143 empresas solo 41 los citaban en sus memorias (un 28,7%). Los objetivos que más aparecieron en ellas fueron: el trabajo decente y el crecimiento económico, la acción por el clima y la industria, la innovación y la infraestructura. Por el contrario, los que menos atención obtuvieron fueron: la vida de ecosistemas terrestres, el hambre cero y la vida submarina.

 

¿Por qué las empresas deben preocuparse por alcanzar los ODS?

Más que un mandato ético

Los ODS tienen una dimensión aspiracional, no legislativa. Por otro lado, son aquellos aspectos más cercanos a la actividad empresarial los que están más regulados por los gobiernos. Es decir, el mero cumplimiento normativo no garantiza que una empresa efectúe todo el potencial que tiene a la hora fomentar el desarrollo sostenible. En otras palabras, la decisión de alinearse con estos objetivos recae en el seno de las propias compañías y este es un mandato más bien ético que legal.

Los ODS pueden servir como brújula a la hora de fijar unas metas empresariales y concebir un horizonte hacia el que dirigirse. En artículos anteriores, analizamos las diferentes razones por las que el liderazgo y el compromiso ético conducen a la empresa en el camino al éxito. Del mismo modo, la persecución de estos objetivos contribuye a crear diferentes oportunidades como el acceso a nuevos mercados y negocios, la reducción de gastos, el aumento de la reputación, la optimización de los recursos y el fortalecimiento de las relaciones con el resto de actores del ecosistema global.

Es cierto que, en comparación con algunos países, España mantiene una posición aventajada. Sin  embargo, según el Índice ODS 2018, nuestro país no aprueba todavía ninguno de los diecisiete objetivos. Es importante entender que, en un mundo cada vez más globalizado y sometido al constante cambio, las empresas son más rentables en la medida que son más sostenibles, y que lo es también su entorno.

En CEU IAM Business School, creemos que en un ecosistema como el actual, marcado por la digitalización y la desaparición de las fronteras, es importante mantener un enfoque empresarial que contemple un profundo sentido ético de los negocios. Esta es la premisa que nos ha guiado a la hora de diseñar el programa de nuestro Global MBA.