¿Por qué las fintech quieren “jugar” en un sandbox?

Lunes, 17 septiembre 2018 | Redacción CEU

La ley adolece de lentitud de reflejos. Es poco reactiva cuando se trata de responder a los cambios que se producen en su entorno. En una era marcada por la innovación, la digitalización de los procesos y el cambio como constante, reducir en la medida de lo posible estos tiempos se convierte en un objetivo prioritario. Para crecer, las compañías, sobre todo las digitales, necesitan estandarizar y regularizar sus nuevos modelos de negocio.  Y esto no lo pueden conseguir, al menos en la medida deseada, si su ritmo de crecimiento no se ve acompañado por un desarrollo legislativo oportuno. El desfase entre norma e innovación, a la larga, no beneficia a nadie. Este es el contexto que ha abonado el terreno para la llegada de una nueva propuesta: los campos de pruebas de nuevas alternativas financieras. ¿Cómo impulsan la innovación financiera los sandboxes? ¿Por qué son tan interesantes para las fintech?

 

Como su propio nombre indica un “sandbox” es un arenero. Este, como sabemos, es un espacio seguro y destinado al juego. En él, los niños pueden experimentar, descubrir habilidades y hacer cosas que difícilmente podrían hacer fuera de la arena, mucho menos con el consentimiento paterno. En el nuevo escenario financiero, el símil del sandbox es evidente. Los infantes son las nuevas compañías, lo que conocemos por el nombre de empresas fintech. Por supuesto, ellas no son las únicas que pueden jugar en los areneros, también pueden sumarse al juego las compañías consolidadas que tengan nuevas ideas de negocio. El sandbox es un lugar destinado a la innovación financiera, un espacio controlado donde fintech y grandes compañías modernas pueden experimentar con cierta libertad: un campo de pruebas.

¿Por qué “jugar” en un sandbox?

Los llamados sandbox regulatorios son espacios que generan gran interés dentro del sector fintech. La Asociación Española de Fintech e Insurtech (AEFI) considera que son múltiples las ventajas que la adopción de este campo de pruebas en España puede brindar. En su “Propuesta para la implantación de un sandbox en España”, publicada en Marzo 2018 en colaboración con Hogan Lovells señalaba, entre otras razones, las siguientes:

  • Impulsar la creación y desarrollo de empresas fintech, el abaratamiento de costes y la reducción de tiempos
  • Ayudar a aligerar de la carga burocrática y proporcionar seguridad jurídica a las entidades
  • Facilitar el acceso a la financiación
  • Incentivar la entrada al mercado de nuevas compañías
  • Posicionar a España en el circuito internacional de inversiones extranjeras en sectores  tecnológicos punteros
  • Convertir a nuestro país en candidato firme para el establecimiento de entidades de otros países miembros de la Unión Europea

En ese mismo informe se incluyen cuatro aspectos clave de la implementación de un sandbox regulatorio en nuestro país: el desarrollo de la innovación, el fomento de la competencia, la constante actualización legislativa y la minimización de los riesgos.

Una de las principales ventajas que tiene, tanto para las fintech como para aquellas entidades que quieren ofrecer nuevas ideas de negocio, es que el sandbox permite comprobar la viabilidad de los proyectos en un entorno seguro y además fomenta el desarrollo de un marco regulatorio adaptado a él. Normalmente, este tipo de proyectos financieros deben primero obtener una autorización para entrar en el mercado. Con la creación de un sandbox, pueden ser testados previamente y obtienen de forma mucho más rápida y sencilla premisos para impulsar su actividad –siempre y cuando se ajusten a un protocolo acordado entre los promotores y los supervisores–.

Estos campos de pruebas también pueden fomentar la colaboración entre los bancos tradicionales y las empresas fintech y los usuarios pueden ganar con la alianza. En cuanto a los organismos reguladores, la creación de un sandbox les ayuda a conocer mejor el sector, les aporta información útil sobre cuáles son los posibles riesgos a los que exponen a los usuarios y les permite establecer una norma más ajustada a la realidad.

No obstante, cabe señalar que la creación de un sandbox no es recibida por todos con el mismo entusiasmo. Entre algunos de los argumentos en contra, se encuentran: la posible distorsión de la competencia, el factor de la arbitrariedad en relaciones a los criterios o el privilegio de unas zonas geográficas sobre otras.

 

¿Por qué las fintech quieren “jugar” en un sandbox?

El sandbox español

En Reino Unido, el llamado regulatory sandbox está vigente desde 2016. Gracias a su implementación, el país se ha convertido en un centro de innovación tecnología financiera a nivel mundial. Con él como referente, son muchos los países que se han animado a trabajar en el diseño de este tipo de espacios de pruebas. Entre ellos se encuentran Australia, EE. UU, Canadá, Rusia, Suiza, India, Dubai, Suiza y también España.

Nuestro país se convierte, por lo tanto, en pionero dentro de la Unión Europea. El Gobierno actual decidió en su momento continuar con el anteproyecto de ley anterior. Esta constituye la antesala para el establecimiento de un sandbox español. No obstante, recientemente tanto AEFI como Hogan Lovells han mostrado su preocupación por los detalles del mismo. Según manifiestan, el conocido como anteproyecto de ley de transformación digital del sistema financiero, en el que se incluye la regulación del sandbox, no cuenta con una asignación de recursos directa para su efectividad.

Así lo han manifestado en los comentarios de la consulta pública que presentaron en la Secretaria General del Tesoro y Política Financiera. "La intranquilidad se genera en que, pese a que la norma es lo que se esperaba y es innovadora y atrevida, podría quedarse en papel mojado si no tiene los medios adecuados para su puesta en marcha efectiva", han señalado.

Noviembre podría ser el mes en que definitivamente se apruebe la norma. Pronto conoceremos más detalles acerca de cómo se vislumbra el horizonte del sector fintech y, en definitiva, cómo se perfila el futuro de la innovación financiera.

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