Productividad, una cuestión de tiempo

22-09-2017 | Redacción CEU

Hiperconectividad, presentismo o ciberpereza son algunos de los conocidos como nuevos males laborales que acechan a la gestión del tiempo en la sociedad actual. Las nuevas tecnologías suponen un arma de doble filo. El tiempo que nos hacen ganar por un lado, nos lo pueden estar quitando por otro. La falta de flexibilidad horaria, la sobrecarga de funciones o una mala organización del trabajo puede influir negativamente en los resultados empresariales. Una adecuada distribución de tareas y tiempos puede aumentar el rendimiento de una compañía. ¿Están gestionando las empresas bien los tiempos? ¿Es productivo nuestro modelo de trabajo?

 

¿Dedicas horas en el trabajo a mirar cómo giran las manecillas del reloj? ¿Aprovechas los tiempos muertos en la oficina para chequear la actividad de tus redes sociales? ¿Llegas siempre apurado a las fechas límite? ¿Realizas tantas funciones a la vez que a veces te olvidas de cuestiones importantes? ¿Eres miembro de grupos de Whatsapp en los que puedes recibir mensajes de tus superiores a cualquier hora del día? ¿Recibes llamadas de tu jefe en vacaciones? Si la respuesta a algunas de estas preguntas es afirmativa, tu empresa puede no estar gestionando los tiempos de una forma adecuada. ¡El departamento de Recursos Humanos debe ponerse manos a la obra!

Ni el trabajador que calienta la silla siempre es un pésimo empleado, ni el que se queda más horas en la oficina después de acabar su jornada es el más comprometido y corporativista. Algunas empresas perpetúan este tipo de comportamientos anormales debido a una mala distribución de tareas y tiempos. El rendimiento laboral está en riesgo. La productividad de una empresa es cuestión de peso, pero también de tiempo.

Desconectarse a la francesa

La regulación adoptada este año por Francia sobre el derecho a la desconexión de los trabajadores invita a la reflexión: ¿ha traspasado el mundo laboral las fronteras de la privacidad? La hiperconectividad ha penetrado en todos los aspectos de nuestra sociedad. Trabajadores de todo tipo viven con un móvil pegado a la mano, revisan el correo en casa y reciben mensajes de sus jefes en cualquier momento. Una nueva normativa francesa quiere combatir este yugo digital tan extendido. Las empresas con más de cincuenta trabajadores deberán negociar con sus empleados el derecho a desconectarse de herramientas digitales por ley.

Desde que las nuevas tecnologías conviven en nuestro trabajo diario, los trámites se han acelerado, las tareas son menos tediosas, la comunicación ha mejorado sustancialmente, podemos solucionar problemas en tiempo real de forma sencilla y los resultados son más fáciles de medir. Son muchas las ventajas que la tecnología ofrece en el ámbito laboral, pero ¿hemos descuidado los efectos colaterales en nuestras vidas?

Los trabajadores conectados se exponen a efectos como la alta dependencia digital, la fatiga crónica, el estrés o los trastornos de la ansiedad. Los departamentos de Recursos Humanos tienen que prestar atención a cómo tanto empleados como gerentes se relacionan con las nuevas tecnologías, para evitar la perpetuación a través de sus modelos de trabajo de este tipo de comportamientos nocivos. Además, como el codirector del Máster Ejecutivo en Recursos Humanos, Gestión del Talento y Liderazgo del Institute for Advanced Management CEU, Rafael Sancho Zamora, explicaba en una entrevista reciente:

<<Las nuevas tecnologías permiten y obligan a la descentralización de la gestión y el desarrollo del talento, obligando a repensar la actividad del propio Departamento>>

Productividad, una cuestión de tiempo

Tiempos cortos y tiempos muertos

Llevar al límite la dedicación profesional, realizar jornadas extenuantes y la sobrecarga de trabajo –tiempos cortos– puede incluso llegar a ocasionar el síndrome conocido en Japón como karoshi o la muerte por exceso de trabajo. En Occidente, esta aflicción no está registrada. Pero los profesionales occidentales sí experimentan, en buena medida, estrés, ansiedad, falta de concentración y alteraciones del sueño en relación a cómo distribuyen los tiempos en el trabajo. Para funcionar a pleno rendimiento, nuestro cuerpo necesita descansar.

El presentismo es un problema actual al que tienen que hacer frente muchas empresas. El empleado acude siempre a trabajar y cumple sus horas, pero pasa gran parte de ese tiempo en labores ajenas a su puesto de trabajo –tiempos muertos–. La ciberpereza es una de sus modalidades, los empleados dedican intervalos de su jornada laboral a gestionar sus redes sociales, enviar mensajes personales o ver vídeos en Internet. Estas prácticas que afectan gravemente al rendimiento laboral son generadas, en parte, por la escasa motivación, la mala distribución de tareas y tiempos o la falta de seguridad laboral –incluso, por sobrecarga de trabajo–.

Las empresas tienen la capacidad de evitar tanto los tiempos cortos, como los muertos. Para conseguirlo, deben equilibrar la gestión de tareas entre trabajadores, calcular la duración adecuada para el buen desempeño de estas, evitar las multitareas o la sobrecarga de trabajo, adecuar los tiempos tanto de descanso como de actividad, monitorear el desempeño laboral de todos los empleados, motivarlos y fomentar el trabajo en equipo.

Al buen tiempo, buenos resultados

Para aumentar el rendimiento y evitar los efectos secundarios del presentismo, algunas empresas como Apple, Disney o Amazon están apostando por fórmulas diferentes como el teletrabajo. Los profesionales que trabajan desde casa son un 13% más productivos. No obstante, tienen más dificultades para ascender en su empresa, según un estudio de Society for Human Resources Management. El networking y el contacto con la oficina son indispensables para compensar este desequilibrio. La flexibilidad horaria es otra de las tendencias que obtiene buenos resultados en rendimiento profesional, además facilita la conciliación familiar y permite al empleado organizar su jornada y ser más eficiente.

La productividad laboral es una cuestión de tiempo, de cómo se gestiona y de cómo evoluciona el entorno laboral con su paso. Empleados y empleadores pueden avanzar a través de la mejora de su planificación individual, la elaboración de calendarios y el establecimiento de prioridades. Si los Recursos Humanos trabajan la buena gestión del tiempo, contribuirán a la mejora de la concentración de los profesionales, la erradicación de los males que acechan a estos, el aumento de energía en los equipos y un mejor y efectivo desempeño del trabajo.