Un paraguas para la ciclogénesis explosiva de Tesla

Lunes, 9 abril 2018 | Brenda Rodríguez López

Como una de las firmas líderes en innovación eléctrica en el sector automovilístico, no es extraño que Tesla vea empañada muchas veces su imagen por las críticas. Sin embargo, la compañía acaba de enfrentar uno de los periodos más oscuros de su historia. La “ciclogénesis explosiva” se desencadenó tras la confirmación de un accidente mortal a bordo de uno de sus vehículos, un caso que investiga actualmente la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte.  Desde entonces, son multitud las noticias y rumores que han apuntado tanto al colapso de la compañía como a su pronta recuperación. ¿Son las críticas que recibe Tesla simples arañazos en la carrocería o se han sobrecalentado las baterías de la compañía? ¿Cómo sobrevive la firma a los envites?

 

Elon Musk anunciaba la quiebra de su compañía en las redes el primer día de este mes, aprovechado  la celebración del April Fools' Day, una fecha marcada en el calendario como el día dedicado a las bromas. No es la primera vez que el CEO de Tesla utiliza Twitter como plataforma para combatir con humor las críticas a la firma. En este caso, el multidisciplinar empresario optó por difundir una serie de tuits que hacían publico el catastrófico hundimiento de la empresa. Imitando un estilo periodístico, pero sin evitar la utilización de la ironía, el primer tuit de Musk aseguraba que, a pesar de los intensos esfuerzos para recaudar dinero, incluida una desesperada venta masiva de huevos de Pascua, Tesla se declaraba en completa y total bancarrota. Una publicación que remataba con la siguiente frase: <<Tan en bancarrota, que no te lo vas a creer>>.

Un segundo tuit con tono sarcástico completaba al anterior, especificando que la bancarrota tiene varios capítulos y que, como la crítica bien señalaba, Tesla experimentaba todos, incluido el peor de ellos. Como punto final a la inocentada, Musk subía una última publicación a la plataforma en la que aparecía una foto de él desmayado al lado de un Model 3 y sujetando un cartel roto de publicidad de Tesla que sentenciaba “bancarrota”. Esta es la inesperada y original respuesta con la que el CEO de compañía parece combatir la multitud de críticas que la compañía enfrenta desde hace unas semanas.

Los fenómenos meteorológicos que asolan el estado de Tesla

Son varios los frentes que Tesla tiene abiertos, pero el más grave de ellos, es el desencadenado por el siniestro del pasado 23 de marzo. Uno de los vehículos Model X de la compañía sufrió un accidente en la carretera 101 de California cuando este tenía activado el Autopilot (sistema de conducción autónoma de la firma).  El coche chocó frontalmente con el borde de la vía central y fue golpeado por dos vehículos en su parte trasera. El incidente provocó la muerte del conductor. Los datos sobre la causa del accidente no son concluyentes, actualmente está siendo investigado por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB). Este ha sido un duro golpe para la marca. Aparte de poner en jaque su reputación, también se ha visto reflejado en la consecuente bajada de las acciones de la compañía en la Bolsa. A menos de una semana del accidente fatal de Uber, esta noticia vuelve a abrir el debate sobre la seguridad en la conducción autónoma.

No es la primera vez que la firma registra un accidente mortal de este tipo en uno de sus vehículos, cuando se conduce bajo la modalidad de piloto automático. En mayo de 2016, fue el Tesla Model S el modelo siniestrado. Un informe publicado por la NTSB determinó como causa probable del accidente el fallo a la hora de ceder el paso del conductor del camión y la falta de atención por parte del conductor del modelo Tesla debido a la dependencia excesiva en la automatización del vehículo. La NTSB señaló también que el diseño del vehículo posibilitaba una desconexión prolongada de la tarea de la conducción y permitía al conductor usarla de forma incompatible con las guías y advertencias del fabricante.

En plena borrasca, Tesla ha llamado a la revisión voluntaria de 123.000 coches de la serie Model S, fabricados antes de abril de 2016, para que reemplacen una pieza en el sistema de dirección asistida. La compañía ha informado que no se ha producido ningún accidente a causa de este defecto. Esta medida preventiva se debe a que la pieza podría corroerse y perder su funcionalidad a causa del contacto con la sal utilizada en las carreteras para derretir la nieve o el hielo en invierno. En un correo enviado a los propietarios de estos modelos, la firma asegura: <<Si la pieza falla, el conductor puede seguir manteniendo el control del coche, pero hace falta más fuerza a causa de la pérdida o de la reducción de la dirección asistida>>.

Un paraguas para la ciclogénesis explosiva de Tesla

Tesla se resguarda bajo el paraguas de las cifras

Antes de la llegada de la ciclogénesis explosiva, si algo había dado quebraderos de cabeza a la compañía eran los cuellos de botella en la fabricación del Tesla Model 3, su vehículo eléctrico “económico” con larga lista de espera. Los retrasos inesperados y los problemas de producción han ocupado desde hace tiempo los titulares de la prensa especializada. Sin embargo, Tesla parece encontrar, ahora en pleno temporal, cobijo bajo el paraguas de las cifras de su producción.

Tesla ha descrito el primer trimestre de 2018 como el más productivo de su historia. Según los datos facilitados, la compañía habría alcanzado la cifra de producción de 34.494 vehículos en este periodo de tiempo -24.728 corresponderían al Model S y el Model X, y 9.766 al Model 3-. Con estos números, Tesla habría conseguido incrementar su crecimiento un 40% respecto a los últimos tres meses de 2017.  La firma automovilista podría incluso dejar atrás los problemas de producción del Model 3 que ha cuadruplicado las cifras respecto al último trimestre del año pasado y en la última semana ha llegado a la cifra de producción de 2.020 unidades. La compañía considera que incluso podría llegar a las 5.000 unidades de producción por semana en un periodo aproximado de tres meses. ¿Conseguirá Tesla pasar el temporal resguardado bajo este paraguas?

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