Una falta de confianza milénica

Una falta de confianza milénica

Lunes, 28 mayo 2018 | Brenda Rodríguez López

¿Cómo enfrentan las compañías la transformación digital?, ¿están las empresas centrando más su atención en los conocimientos técnicos que en una buena orientación y guía de los profesionales? Según las conclusiones de la última “Encuesta Anual de Millennials” elaborada por Deloitte, todo apunta a que sí. Mientras milénicos y centúricos son señalados como los grandes protagonistas de la inminente revolución industrial, ellos se muestran cada vez más preocupados por el apoyo empresarial que recibirán en este tránsito y más escépticos acerca de la motivación y la ética dentro de las compañías. ¿Cuáles son las razones de esta desconfianza milénica?, ¿qué consecuencias puede tener este recelo?

 

Las relaciones personales se establecen o conservan a través de mensajería instantánea. Cada vez se compra más por clics y menos con la cartera. El móvil es otra parte del cuerpo, irrenunciable e imprescindible para la vida. Si una persona no sube fotos de un viaje en las redes, la sospecha sobre si realmente ha visitado ese lugar crece. Sin la creación, definición y cuidado de una marca personal digital, la posibilidad de crecer profesionalmente se ve limitada. Los influencers se convierten en los nuevos gurús del siglo XXI. Las discusiones terminan con varias búsquedas en Google. Los datos son la nueva moneda de cambio. Los coches y los robots cada vez necesitan menos a los conductores y a los programadores. Los algoritmos y el blockchain se convierten en las nuevas promesas de futuro. Un nuevo entorno disruptivo ha puesto del revés las claves de nuestro comportamiento social.

Este cambio de paradigma implica también un tránsito imperativo hacia un nuevo modelo de trabajo digitalizado. Los trabajadores desconectados luchan contra corriente, esta es una transformación transversal e ineludible. En este punto de inflexión en el que nos encontramos, se espera que sean los más jóvenes quienes abanderen y enfrenten con mayor empeño y esfuerzo los retos de la gran transformación. Porque son los nativos digitales, los que están cambiando, en buena medida, las reglas del juego y son los llamados millennials los que formarán parte de la nueva fuerza laboral emergente que tendrá que afrontar las consecuencias de estos cambios. Sin embargo, mientras la esperanza se deposita en los jóvenes, ¿con qué ojos miran ellos al mundo empresarial?

Una cuestión de ética

Una encuesta realizada por Deloitte a 10.455 millennials de 36 países y 1.850 centennials de seis países, ha puesto de manifiesto la falta de confianza que tienen estas generaciones en la ética empresarial. Según la antes mencionada Encuesta Anual de Millennials, son menos de la mitad los encuestados que consideran que las empresas actúan éticamente, en concreto, un 48%, un porcentaje un 17% más bajo que en 2017. Cuando estos jóvenes ofrecen su perspectiva sobre el compromiso de los líderes corporativos en la ayuda de la mejora social, la cifra no mejora, es un 47%, baja un 15%. Estos datos son aun más reveladores si tenemos en cuenta que durante los dos últimos años los porcentajes subían de forma anual y estos son los datos más bajos en cuatro años. ¿Cuál es la razón de este revés?

Los encuestados piensan que sus organizaciones están más centradas en impulsar la eficiencia y producir bienes y servicios que en otras cuestiones que ellos consideran prioritarias como la creación de empleo, la apuesta por la innovación, la mejora de las condiciones de vida y la carrera de los empleados o el impacto positivo en la sociedad y el medioambiente. Según el CEO mundial de Deloitte, Punit Renjen, el cambio en la opinión de los milénicos y centúricos está asociado a “los rápidos cambios sociales, tecnológicos y geopolíticos del año pasado”.


Los jóvenes reconocen que las empresas necesitan alcanzar beneficios para lograr satisfacer esas demandas. Sin embargo, estiman que las compañías deberían establecer un mayor equilibrio entre objetivos y desempeño financiero. Tres cuartas partes de los millennials consideran que las grandes multinacionales tienen la capacidad de contribuir a resolver los retos económicos, sociales y medioambientales. De esa afirmación se desprende que también creen que las corporaciones deberían ser más responsables en ese ámbito.

Según el análisis de la plataforma de software de HRider sobre gestión del talento, los millennials exigen pero también dan. En esta evaluación de desempeño realizada a 1.500 trabajadores de España y Latinoamérica, los resultados también evidencian el interés de los jóvenes acerca de la cultura corporativa y el compromiso con valores como el respeto, la ética y la integridad -son los criterios en los que más puntuación obtienen-.

Una falta de confianza milénica

¿Quién está preparado para la próxima revolución?

Uno de los síntomas de esta desconfianza milénica es la fuga de talento. Un 43% de los millennials que participaron en la encuesta de Deloitte tiene previsto dejar su puesto de trabajo en dos años y solo un 28% considera conservar su posición actual más de cinco años. Los jóvenes además se muestran preocupados a la hora de enfrentar los cambios que trae consigo la Cuarta Revolución Industrial. Más allá de las cuestiones técnicas, estas generaciones demandan una buena orientación por parte de las compañías para enfrentar este gran cambio. Los millennials destacan la confianza y las habilidades interpersonales como valores a impulsar y los centennials, las actitudes éticas y la integridad.

Si las empresas quieren atraer y retener el talento joven presente en ellas y conseguir afrontar con éxito el desafío de la transformación digital, no pueden hacer oídos sordos a las voces de estas generaciones que demandan el fomento de valores como la tolerancia, la diversidad, la flexibilidad, el respeto y la inclusión. La desconfianza milénica es tan solo una llamada de atención que recuerda que el reto de la transformación digital no solo es un desafío tecnológico, también requiere de una profunda reflexión ética.

Con el objetivo de preparar a aquellos profesionales que sean capaces de enfrentar los retos del mundo empresarial del mañana en un entorno en constante cambio, CEU IAM Business School ha diseñado un Global MBA centrado en un liderazgo comprometido con un profundo sentido de la ética de los negocios.

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