Y tú, ¿cuánto ahorras?

Lunes, 16 octubre 2017 | Redacción CEU

Los años de recesión económica quedan atrás, pero nuestros ahorros siguen representando un volumen muy pequeño. Durante la crisis, aprendimos a apretarnos el cinturón, pero, ahora que la empezamos a superar, nuestras cuentas personales no lo reflejan. La mejora económica que experimenta nuestro país debería traducirse en un crecimiento del ahorro, sin embargo, a día de hoy, apenas atesoramos un 6% de nuestros ingresos, ¿cuál es la razón? ¿Estamos haciendo algo mal? ¿Por qué las cifras son tan bajas?

 

La jubilación, para unos cercana y, para otros, todavía muy lejana, es un tema que siempre preocupa. ¿Llegaremos a ella con suficiente dinero en nuestras cuentas? Esta es una de las grandes preguntas que acuden a nuestra mente en algún momento de nuestra vida. Más aún, si tenemos en cuenta, como las estadísticas revelan, que no se nos da bien el ejercicio del ahorro –arrastramos un descenso constante desde 2014–. Los españoles nunca hemos sido grandes inversores, tampoco buenos ahorradores, ¿cómo pueden repercutir estos síntomas en la salud de nuestra economía?

¿Vivimos por encima de nuestras posibilidades?

Los años de crisis fueron también tiempos de mesura económica. El consumo descendió y el ahorro se convirtió en una prioridad. En 2009, alcanzamos la cifra récord de 13,4% de ahorro sobre la renta disponible. Ahora que se aprecian los primeros rayos de luz tras la tormenta, los españoles cambiamos el rumbo de nuestras finanzas personales. Según Funcas, el consumo ha aumentando respecto al año anterior a un ritmo del 2,7%, mientras que la renta solo ha crecido un 1,5% en términos reales.

Las expectativas de recuperación económica han tenido impacto en el incremento del consumo –sobre todo, de bienes duraderos–.  Los consumidores están cubriendo ahora necesidades que en los años de crisis no pudieron satisfacer. Aquella lavadora que no funcionaba bien, se sustituye. Cambian el tendedero, por una secadora. Aparcan la bicicleta y el bus para invertir en un coche nuevo o comprar uno de segunda mano. Los más osados firman una hipoteca y abandonan el sistema de alquiler. Una nueva fórmula gobierna la economía española: a mayor crecimiento económico, mayor consumo; menor ahorro.

Una lectura precipitada de las cifras puede llevarnos a concluir aquella manida frase de "vivimos por encima de nuestras posibilidades". También es cierto que la sociedad española aún sigue pagando los platos rotos de la crisis, como las consecuencias del endeudamiento. Con un mínimo crecimiento de los sueldos y el hartazgo de la moderación en el consumo, la población ve la actual recuperación económica como un respiro. Aunque no se refleja en el grueso de sus cuentas, sí lo hace en el incremento de sus gastos y el pago de sus deudas.

Y tú, ¿cuánto ahorras?

No sabemos de finanzas

Desde que nuestro país alcanzó el máximo histórico hace ocho años, ha experimentado una caída de ahorro de casi un 20% interanual. ¿Por qué nuestros ahorros son ahora tan bajos? Esta bajada no solo se debe al incremento de consumo privado; los activos inmobiliarios se han revalorizado, la bolsa sube, las deudas contraídas se pagan, se crea empleo, los tipos de interés son mínimos y los créditos al consumo más accesibles. Por otro lado, el desconocimiento general de herramientas financieras está íntimamente relacionado con la calidad de la gestión de nuestros ahorros.

El informe PISA es abrumador en relación a la educación de los jóvenes en finanzas comparada a la media de los países miembros de la OCEDE. El 25% de los estudiantes de 15 años carecen de conocimientos básicos en esta materia, presentan poca capacidad para la toma de decisiones en cuestiones sencillas de gastos cotidianos y tienen dificultad para interpretar una nómina, una factura o un extracto bancario. Estos datos son realmente alarmantes si tenemos en cuenta que el futuro de la economía recae en las manos de esta generación.

Los más veteranos también necesitan aplicarse más. Según el informe Evolución del ahorro de las familias realizado por Finanbest con la colaboración de Analistas Financieros Internacionales (AFI), España es el país que peor invierte de las cinco grandes economías de Europa – entre Francia, Italia, Reino Unido y Alemania–. Además, de acuerdo con el Estudio de Preparación para la Jubilación de 2017 llevado a cabo por Aegon, solo un 29% de la población española ahorra para cuando se jubile de forma habitual. Aunque el porcentaje es dos puntos mayor que el del año pasado, aún está muy lejos de acercarse a la media europea del 39%.

El ahorro hipotecado

El informe Longevidad y cambios en el ahorro y la inversión saca a la luz un dato demoledor, el 60% de las familias españolas gastan más de lo que ingresan a lo largo de su vida. La razón de este sinsentido, la hipoteca. Son 32 años de media los que necesita un español para comprar una vivienda –según un estudio de la web Kelisto.es–. Son también 32 años los que el individuo soporta de crecimiento exponencial de los intereses. La cultura arraigada del ladrillo puede suponer un lastre a nuestra capacidad de ahorro.

Los expertos señalan la inversión como alternativa para combatir este terreno hostil al ahorro. Para ganar hay que arriesgar y eso siempre implica el peligro de perder. La diferencia entre ahorro e inversión radica precisamente en el riesgo que se asume. Bonos, obligaciones del Estado, Letras del Tesoro, pagarés de empresas, acciones, fondos de inversión, derivados financieros,... Para mejorar su situación financiera, las personas necesitan salir de su zona de confort.

Las generaciones jóvenes, como las veteranas, se muestran cautas respecto a la inversión, pero  mantienen un perfil más conservador que estos en relación al ahorro. Los efectos de la crisis han marcado y condicionado a los millennials, ahora tienen una mayor aversión al riesgo. ¿Conseguirán dar las vueltas a estas cifras? No olvidemos que de cómo ahorren, inviertan y compren depende el futuro de todos.

El ahorro es un instrumento que permite experimentar una vida más sosegada y libre de estrés gracias a la independencia que aporta la libertad financiera. Es más fácil que un individuo que tenga una solvencia económica se realice en el trabajo, porque si este no le gusta, no opondrá resistencia a la hora de abandonarlo. El fantasma de la jubilación deja de ser un buitre que sobrevuela el territorio. Ahorrando se avanza buena parte del camino hacia la consecución de metas y sueños. Y tú, ¿cuánto ahorras?